TERRITORIALIDAD
CONCEPTOS GENERALES SOBRE TERRITORIALIDAD
"Un territorio es un área de espacio ya sea de agua, tierra o aire que un animal o grupo de animales defiende como exclusivo" (Ardrey 1966:3)
Cuando una persona nace, sus padres le adjudican un territorio personal. Este puede ser un coi, una caja de madera, un moisés o una cuna decorada especialmente. Este territorio se ajusta a criterios funcionales y estéticos propios del ambiente cultural en el cual ha sido diseñado.
A medida que esta persona crece su territorio personal se va ampliando y sus límites se van expandiendo, superponiéndose a veces a territorios privados o comunes a otros habitantes de la casa. Tendrá que ir aprendiendo a respetar ciertos límites, aunque estos no necesariamente consistan de puertas cerradas o letreros de "no entre".
En realidad la definición de estos límites está culturalmente determinada, variando por lo tanto de cultura en cultura y siendo conocida y respetada por aquellos que comparten dicho conocimiento común. Un ejemplo de este conocimiento es el respeto al umbral y la manera específica en que éste se define y se protege que varía inclusive en diferentes culturas y épocas históricas (Rapoport 1969:80)
Esta necesidad territorial es compartida con otras especies( E.T. Hall 1959:146). Nuestra propia experiencia observando los animales domésticos así lo sugiere. Algunos autores llegan a considerar el imperativo territorial como un tan esencial para el humano moderno como lo fuera los protohumanos en las sabanas africanas.
El hombre.. es un animal tan territorial como los es el ruiseñor cantando en la clara noche californiana. Nosotros actuamos como lo hacemos por razones propias de nuestro pasado evolutivo, no de nuestro presente cultural y nuestro comportamiento es tanto una marca de nuestra especie como lo es la forma de nuestro hueso de la cadera o la configuración de los nervios en un rincón del cerebro humano" (Ardrey, 1966:5).
Aunque no estemos de acuerdo en la base genética de este imperativo, tenemos que concordar en la importancia de la territorialidad en el desarrollo de la especie y eventualmente en su autodestrucción. No debemos olvidar que territorialidad y la evolución de la guerra son conceptos que van de la mano.
No son únicamente los límites territoriales domésticos los que van aprendiendo, sino también los elementos del paisaje que distingue lo propio, el mundo conocido, del mundo de los otros:
Los árboles, los cerros, las calles, los elementos arquitectónicos, los espacios libres o confinados, van definiendo este mundo personal compartido.
Todos los elementos, a su vez, están categorizados dentro de las normas de estética, que aunque no estén verbalizados, están presentes y , nuevamente varían y están definidas culturalmente.
Esta apreciación espacial se va configurando a través de percepciones visuales, auditivas, olfatorias, táctiles, cinestésicas, e inclusive gustatorias como cuando saboreamos la sal en el ambiente. Desde un punto de vista cognoscitivo estas percepciones van siendo analizadas dentro del marca conceptual aprendido, generando categorías como lo mío y lo tuyo, lo bonito y lo feo, y otras, que van definiendo lo que entendemos que es “la naturaleza del medio ambiente, lo que pensamos y sentimos acerca del ambiente, cómo nos comportamos dentro de ese ambiente y cómo lo alteramos.” (Lowenthal ed. 1967:1-3).
Entre otras cosas aprendemos “como debe ser una vivienda.”

Cuando la vivienda deja de ser meramente un envase (Rapoport (1969:85) y Bock: 1969 ) que guarda y protege a sus ocupantes humanos y animales para convertirse en un “ambiente físico en el que la persona y su familia puedan desarrollarse” (Zalduondo 1972) nos estamos acercando a la idea de la vivienda como un ambiente residencial que no incluye solamente la noción de refugio, estructura física, sino todas las comodidades y el bienestar necesarios para el desarrollo físico y mental de la familia en concordancia con la definición de vivienda aceptada por la organización mundial de la salud.

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Estamos considerando a la vivienda, la casa, como una resultante de las variadas fuerzas sociales y culturales que determinan su forma, localización, tecnología y materiales de construcción, así como el uso de sus partes y los valores que sus usuarios le adscriben.(ver el trabajo de Miner sobre los Nacirema, 1956)

La forma que toma una vivienda depende de fuerzas que llamamos primarias o socioculturales y las fuerzas llamadas modificadoras que son el clima, los métodos de construcción, los materiales en existencia y la tecnología.(Rapoport 1969 :47)
De acuerdo con este autor podemos aceptar que aunque estas fuerzas modificadoras aparecen determinadas por las primeras, en sociedades o categorías sociales subordinadas, son determinantes las directrices del sistema económico al cual estas sociedades o grupos están adscritos.
Muchos autores coinciden en observar que la actitud dominante hacia la planificación y el diseño de las viviendas en EE.UU., por ejemplo,
"hace norma los valores y necesidades de la familia blanca de clase media compuesta de mamá, papá, y dos niños, tipificada en la publicidad. Esto deja fuera a millones (de personas) que tienen valores diferentes y que no encajan dentro de este paquete, aún cuando estas diferencias socioculturales son de gran importancia" (Rapoport 1969:130).

No es una coincidencia que en grupos sociales subordinados, las preferencias de uso de materiales, técnicas y formas, no estén determinadas por el ambiente o necesidades climáticas locales sino por reglamentos producidos por otras realidades, como es el caso de los indios Pueblo que si quieren calificar para los prestamos de la F.H.A. Deben escoger entre diseños de esta agencia (diseños de hombre blanco) (may 1969: 183). Ya que los propios no llenan los requisitos exigidos, aunque si son más adecuados a las necesidades de los indios. Podemos recordar también las exigencias de la misma agencia respecto a la necesidad de la vivienda puertorriqueña de tener techos que soportaran el peso de la nieve para poder ser aprobadas.
"La vivienda.. es un bien diferenciado que presenta toda una gama de características en lo concerniente a su calidad (equipamiento, confort, tipo de construcción, duración etc.), su forma (individual, colectiva, objeto arquitectural, integración en el conjunto de habitaciones y en la región) y su estatuto institucional (sin título, en alquiler, en propiedad, en copropiedad, etc.) que determinan los roles, los niveles y las pertenencias simbólicas de sus ocupantes.
Se considera con demasiada frecuencia que los gustos, las preferencias, o sea, la sensibilidad a ciertas configuraciones míticas, determinan la elección de vivienda y, consiguientemente la diversidad de las formas de la habitación, su evolución, su rentabilidad y, por tanto, su modo de repartición. Pero aunque es innegable que las formas tienen una influencia ideológica real y, por tanto material, no hacen más que reforzar, y no suscitar, la organización mercantil del bien singular que la vivienda encarna." (Castells, 1972 :179-180)
El estudio de la vivienda no puede, desde luego aislarse del conjunto social, económico, político e ideológico en que esta se desarrolla. Estamos de acuerdo con el autor en la capacidad relativa, mejor dicho, mínima, de elección real de vivienda al alcance de la gran mayoría de la población. La realidad económica es que esta posibilidad de selección no se encuentra al alcance de la mayoría de la población.
La calidad, la forma y el estatuto institucional de la vivienda dependerán de las alternativas a disposición de la categoría socioeconómica a que pertenezcan sus posibles ocupantes.
Dioxiadis (1972) se ocupa del estudio de la forma de la habitación humana y su desarrollo desde la prehistoria en función a los cinco elementos ekísticos Antropos, naturaleza, sociedad, redes de relación y concha o caparazón, en este caso la habitación objeto de estudio.
La combinación de estos factores orientados a satisfacer las necesidades biológicas y fisiológicas de los seres humanos ha conducido eventualmente a soluciones equivalentes- a la habitación ortogonal a que nosotros estamos acostumbrados. Este autor restringe su trabajo a la habitación, unidad mínima construida por el ser humano y que puede ser discutida sobre bases biológicas debido al enorme rango de variación que presenta. Su trabajo sigue la línea de Rapoport (1969) sobre la casa en diferentes culturas.
Este último autor se pregunta a qué pueden atribuirse las diferentes soluciones culturales en cuanto a forma, materiales y partes, tratando de relacionarlas con modo de vida, imagen de lo que es (o debe ser) la buena vida, organización social, conceptos de territorialidad, modo de solucionar las necesidades básicas, las relaciones entre las viviendas y los patrones de doblamiento, entre otras ( ibid :17).
En una sociedad compleja, estratificada y hetereogénea, encontramos tantas versiones y adaptaciones de estos conceptos como categorías sociculturales podamos identificar.
Hall, ampliando sobre el concepto del griego (Dioxiadis 1972:222) de la burbuja espacial invisible que cada persona construye a su alrededor y que se contrae o expande para responder a necesidades emocionales, sociales, culturales u otras, señala estas diferencias culturales. Gentes de orígenes étnicos diferentes necesitan diferentes tipos de espacio, ya que hay a quienes les gusta tocar o ser tocados y hay a quienes les disgusta; hay quienes son ruidosos y extrovertidos y hay quienes necesitan aislarse visualmente äquellos que dependen de la arquitectura para protegerse del resto del mundo”(1969 :183 citándose a si mismo).
¿Cómo debe ser una vivienda? ¿Cómo debe tener el techo? ¿El cuarto o los cuartos de baño? ¿La reja o la no existencia de reja? Estas son algunas preguntas que la familia, constructora potencial debería hacerse.
¿Para qué debe servir una vivienda? ¿para delimitar el territorio personal? ¿para guardar a la familia y al perro de los peligros de la calle y el clima? ¿para recibir a los invitados o para satisfacer las necesidades de los habitantes de la unidad doméstica?
Estas son algunas de las preguntas cuyas respuestas se ven determinadas culturalmente.
Para una familia francesa por ejemplo, la casa es para la familia los restaurantes son para atender la visitas.(may 1966:135)
Si esta familia constructora potencial viviera en un poblado rural, primitivo o tecnológicamente “atrasado”se reunirían los vecinos diestros en la construcción de casas, se seleccionarían los materiales accesibles y se pondrían en campaña para seleccionar el lugar adecuado, lo más probanle cerca o al lado de la casa de los padres o al menos dentro del territorio propio, ya sea por uso o por título de propiedad. Luego de un período de trabajo conjunto estos constructores habrían levantado una vivienda producto de un conocimiento vernacular (Rapapport). Esta vivienda tendría “todas las cosas que tiene que tener una vivienda” y se parecería bastante a todas las casas que “han existido siempre” en el lugar.
La familia urbana contemporánea, de escasos recursos posiblemente tenga que seleccionar entre alternativas ya dadas o eventualmente, como todavía en muchos sectores de Puerto Rico podría construir dede adentro hacia fuera, repitiendo en cemento el model ode la casa de madera. En consecuencia, la nueva residencia sólo habrá logrado disminuir el espacio utilizable y las ventajas climáticas del material tradicional.

Sin embargo, aún dentro de estas restricciones, la vivienda, territorio más amplio que el coi o la cuna es espacio personal y doméstico del individuo o su familia y, aún dentro de las limitaciones impuestas a la expresión individual dentro de la sociedad de consumo de masas refleja una versión particular e individual de muchos de nuestros criterios compartidos respecto a espacios y territorios.
Esta individualidad es observable desde la fachada de la vivienda, región frontal de acción (Goffmann 1959:107) que transmite tanto a visitantes como a transeúntes casuales una primera impresión sensorial sobre la identidad de sus ocupantes . Inclusive los elementos funcionales asociados a la comodidad doméstica y a las demandas de la vida cotidiana son elementos observables desde este primer encuentro visual y no es raro ver desde la carretera la lavadora de ropa ocupando un espacio prominente en el balcón de la casa de clase media baja. Este ejemplo puede tener que ver con la tendencia mencionada por Muñoz Hernández( ) de los puertorriqueños de clase media a autoclasificarse de acuerdo a lo que poseen o tienen, especialmente a lo que se ve
"Es importante que se vea lo que se tiene, ya que de ahí vendrá el reclamo de estimación social" (:146-147)
Estamos llegando de nuevo a los criterios de clase social y su relación con las ideas que hemos estado elaborando y en específico debemos preguntarnos cómo aplican estos conceptos a Puerto Rico y cómo encajan dentro de nuestro esquema de clases sociales.
La pregunta central alrededor de la cual tendremos que organizar nuestra búsqueda será respecto a cuáles son los indicadores de estratificación social que podemos diferenciar con relación a la vivienda.
"Un indicador representa una faceta de algún estado de cosas seleccionado. Por lo general un indicador es cuantificado para propósitos de comparación entre diferentes situaciones. Si la aglomeración dentro de las unidades de vivienda es considerada como el criterio que debe atenderse, se selecciona entonces un indicador para medir el grado de aglomeración. En las sociedades en vías de desarrollo el indicador es a veces el número de hogares por unidad de vivienda. En las sociedades occidentales, con "standards" de vida mas altos, el indicador es por lo general el número de personas por habitación dentro de la unidad de vivienda. En los Estados Unidos las medidas informadas van desde dos o más personas por habitación, hasta 0.5 o menos. (Baer 1977: 72)
¿Cómo delimitamos el territorio doméstico? ¿a que elementos del paisaje natural y urbano le adscribimos importancia? ¿cómo se expresan nuestros valores socioculturales en nuestra vivienda?
Recurriremos a las viviendas de la zona urbana de Mayagüez para tratar de contestar estas preguntas.
construcción desde adentro para afuera
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TEMAS
ESTRATIFICACION DENTRO DE LA CIUDAD: SECTORES DELIMITADOS
Goffmann 1959 :124 "Colores oscuros y ladrillo sin cubrir hacia las partes de servicio del edificio y estuco blanco a las regiones frontales"

OBRAS CITADAS
Ardrey, 1966, The Territorial Imperative.
Baer, William C. 1977 "Housing Indicators and standards in the U.S.A." Ekistics 261, August.
Castells, Manuel. 1972 La Cuestión Urbana Siglo XXI, Mexico, 1ª. ed. en español). 1974.
Dioxiadis 1972 Ekistics 196
Ekistics 227
Goffmann 1959 : The Presentation of Self in Everyday Life
Rapoport, Amos 1969 House, Form and Cultura, Prentice Hall
Rapoport …..Ekistics 213
Rapoport, Amos 1968 Yagua or the Amazon Dweling (Landscape Architecture) Ekistic, Vol 25 No. 147 :107-108
(tomado de Sonia Ruiz 1984. Estratificación Social en Mayagüez, VCR 90 min. UPRM