calentamiento global
El calentamiento global sigue atacando
Se descongela el Artico
POR Richard Black*
LA superficie cubierta por hielo marino en el Artico se ha reducido por cuarto año consecutivo, de acuerdo con nuevos datos divulgados por científicos estadounidenses.
Según ellos, la reducción de este mes es la mayor en más de un siglo, a pesar de que sólo hace menos de 30 años se iniciaron las mediciones satelitales.
El clima ártico varía de manera natural, pero los investigadores concluyeron que el calentamiento global provocado por los seres humanos tiene parte de la culpa.
Los investigadores advirtieron que la descongelación se podría acelerar en los próximos años.
"Septiembre del 2005 se recordará como un nuevo récord del mínimo de hielo en el Ártico", dijo Mark Serreze, del Centro Nacional de Datos sobre la Nieve y el Hielo (NSIDC, por sus siglas en inglés), en Boulder, Colorado, Estados Unidos.
"Es la menor cantidad de hielo marino que hemos visto desde que se tienen imágenes satelitales y se ajusta a un patrón de cobertura de hielo marino extremadamente baja que hemos visto en los últimos cuatro años", le explicó a la BBC.
Septiembre suele ser el mes en que el hielo ártico llega a un mínimo.
Los nuevos datos muestran que el 19 de septiembre el área cubierta por el hielo se redujo a 5,35 millones de kilómetros cuadrados, la menor cantidad desde 1978, cuando comenzaron las mediciones satelitales.
Ahora es un 20% menor que el promedio del período 1978-2000.
Los científicos calculan que la tasa de descongelación es de un 8% por década y, a ese ritmo, en el verano del 2060 podría no haber hielo.
Un análisis del NSIDC de los récord históricos también siguiere que la cubierta de hielo es menor este año que en los períodos más bajos de las décadas de 1930 y 1940.
CAMBIO CLIMÁTICO
Según Serreze, los resultados del estudio indican que está ocurriendo un cambio climático causado por actividades humanas.
"Es un tema muy controvertido y siempre habrá dudas porque el sistema climático tiene mucha variabilidad natural, especialmente en el Ártico", dijo.
"Pero creo que cada vez hay mayores pruebas de que lo que estamos viendo es parte del aumento del efecto de invernadero".
"Yo apuesto lo que sea a que eso es lo que está pasando", añadió.
MOVIMIENTO CONFUSO
Una de las limitaciones de este tipo de récord es que sólo miden la superficie del hielo, no su volumen.
"Otro factor podría ser el movimiento del hielo marino", dijo Liz Morris, una investigadora del centro British Antarctic Survey, quien en estos momentos trabaja en el Instituto Scott de Investigación Polar, en Cambridge, Reino Unido.
"Si todo el hielo se apila en un lugar, el total podría ser el mismo", le dijo a la BBC.
"Y tenemos algunas pruebas que indican que se está apilando en la costa norte de Canadá, debido a cambios en el patrón de los vientos y quizás de las corrientes marinas".
La mayor parte de la información sobre el espesor del hielo proviene de los datos recopilados por submarinos militares que solían moverse en las profundidades del Ártico durante los años de la Guerra Fría.
Los submarinos pueden cruzar las profundidades del Océano Ártico y detectar, al comparar la misma ruta que siguieron años antes, si hay diferencias en cuanto al grosor de la capa de hielo bajo la cual se mueven.
Morris también forma parte de un proyecto europeo satelital, el Cryosat —cuyo lanzamiento está pautado para el próximo 8 de octubre—, con el cual se espera obtener medidas definitivas acerca tanto del espesor del hielo como de su extensión.
A su juicio, los datos proporcionados por el NSIDC sugieren que el efecto invernadero, ocasionado por el hombre, ha causado un impacto importante.
Cuando el proceso de radiación y absorción de la atmósfera se altera, como consecuencia de este fenómeno, la temperatura sube y, por ende, tarde o temprano el hielo comienza a derretirse.
"Aunque la información hay que analizarla con cuidado porque se estudia por ciclos, hay que reconocer que no esperábamos que la superficie del hielo siguiera reduciéndose por cuarto año consecutivo", aseveró Morris.
RÁPIDO DESHIELO EN EL ARTICO
Aunque hay variaciones a lo largo de toda la zona, un estudio publicado el año pasado indica que, en promedio, la velocidad a la cual se está calentando el Artico dobla la del resto del planeta.
La Evaluación sobre el Impacto Climático del Artico, un estudio de cuatro años en el que participan cientos de científicos, estimó que para el año 2100 habrá un aumento en la temperatura que oscilará entre 4 y 7 grados centígrados.
Así que, de acuerdo con Mark Serreze, si la tendencia actual relacionada con el cambio climático presuntamente inducido por el hombre se mantiene, hay razones para preocuparse.
"Lo que vemos es un proceso en el que la cubierta de hielo se pierde durante el verano, por lo que áreas que antes estaban congeladas, ahora se convierten en agua y ésta es oscura".
"Estas áreas oscuras —prosigue Serreze— absorben mucha más energía solar que los bloques del hielo. Por consiguiente, el océano comienza a calentarse y entonces es más difícil que el hielo se forme en el siguiente otoño y en el siguiente invierno".
El experto explica que esto es lo que se conoce como un efecto positivo de retroalimentación, un "tipping-point".
La idea es que en algún momento el calentamiento global se empezará a acelerar pues el aumento de la temperatura destruye los frenos naturales o dispara cambios ambientales que a su vez producen más gases de los que provocan el efecto invernadero.
Los hallazgos del estudio Evaluación sobre el Impacto Climático del Artico indican que este mecanismo de retroalimentación podría estar en funcionamiento, pero por el momento no existen pruebas definitivas de sus efectos en el futuro climático del planeta Tierra.
* RICHARD BLACK es especialista de la BBC en temas ambientales
 Hielos antárticos han disminuido 20% en 50 años
Científicos analizaron la evolución del hielo del polo sur en un período que abarca los últimos 90.000 años.
Sydney, Australia.
Los científicos australianos Tas Van Ommen y Mark Curran, de la Universidad de Tasmania, señalaron que desde el año 1950 la capa de hielo que cubre a la Antártica ha disminuido en un 20 por ciento. Los especialistas indicaron que el estudio se realizó midiendo la presencia de ácido metano sulfónico (AMS), producido por microorganismos vegetales, en el núcleo del hielo.
Ambos especialistas, miembros del Antartic Cooperative Research Centre, que depende de la citada casa de estudios, sostuvieron que en su trabajo analizaron la evolución del hielo del polo sur en un período que abarca los últimos 90.000 años.
"Hemos comparado la presencia de AMS y las fotografías de la Antártica tomadas desde satélite entre 1970 y 1995 y hemos visto que existe una correlación entre el deshielo y la presencia de AMS", manifestó Mark Curran.
Los expertos manifestaron que la concentración del ácido era directamente proporcional a la cantidad de agua congelada; por este motivo, la caída del 20 por ciento en los últimos 50 años de este elemento implica una disminución equivalente del hielo.
"Empezamos a estudiar material de 1840 y vimos que no se produce ningún cambio significativo hasta los años 50, momento en que la concentración de AMS era muy alta", indicó Van Ommen.
El estudio reveló que la presencia de hielo marino fluctúa cada década y "al poder medir la variación a lo largo de un período de tiempo más amplio, la percepción del cambio de este es más ajustada a la realidad", explicó Van Ommen.
Los científicos creen que lo único que han hecho hasta el momento ha sido analizar la superficie y que aún "queda mucho por delante".


 ENERGIA
Renewable Energy is energy obtained from sources that are virtually inexhaustible, such as biomass, the wind, and the sun (unlike, for example, petroleum and other fossil fuels, of which there is a finite supply.) Renewable energy also tends to emit fewer pollutants than non-renewable sources, leaving our environment cleaner and healthier.
http://www.worldwatch.org/features/renewables/


 RECURSO: AGUA
Ronda el fantasm de la guerra por el agua
http://www.tierramerica.net/2004/0320/articulo.shtml

Por Marcela Valente*
ONG denuncian una supuesta conspiración de Washington para apoderarse del acuífero Guaraní, un enorme reservorio de 1,2 millones de kilómetros cuadrados bajo los países del Mercosur. Funcionarios y expertos coinciden en que es una tesis descabellada.

BUENOS AIRES.- Las aguas tranquilas del Acuífero Guaraní, enorme reservorio de 1,2 millones de kilómetros cuadrados bajo los países del Mercosur, son el centro de una airada polémica.

Un proyecto de conservación del acuífero, que comenzó a ejecutarse en 2003, desató una guerra de acusaciones entre los encargados de llevarlo adelante y organizaciones sociales que alertan sobre una supuesta conspiración liderada por Estados Unidos para apoderarse del agua.

En los últimos tres años, científicos, ambientalistas y gobiernos elaboraron el Proyecto para la Protección Ambiental y Desarrollo Sostenible del Sistema Acuífero Guaraní, con la intención de conocer su potencialidad y los riesgos que puede correr, para elaborar modelos de gestión conjunta entre los países que lo comparten.

Se calcula que el acuífero bajo Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay tiene unos 37 mil kilómetros cúbicos de agua, pero sólo se pueden explotar de 40 a 80 kilómetros cúbicos en zonas de recarga.

El Centro de Militares por la Democracia Argentina (Cemida) afirmó este año que la supuesta actividad de grupos terroristas en la Triple Frontera (entre Argentina, Brasil y Paraguay) fue un pretexto de Washington para aumentar su presencia militar allí y "apoderarse silenciosamente del Acuífero Guaraní", a través del proyecto de conservación.

El Cemida es una organización no gubernamental (ONG) por los derechos humanos fundada en los años 80, que suele adoptar posiciones izquierdistas y está integrada por militares retirados y por civiles.

"Estados Unidos estructuró un sistema para detectar la magnitud del acuífero, asegurar su uso sustentable y evitar todo tipo de contaminación" y "para ello puso al frente de la investigación al Banco Mundial, a la Organización de Estados Americanos (OEA) y a otros órganos a los que controla", afirmó el informe del Cemida, elaborado por la profesora de historia Elsa Buzzone.

Le "destinó un presupuesto de 26 millones de dólares y sugirió la forma en que participarían las comunidades indígenas y la sociedad civil para mantener un permanente control hasta que lo considere conveniente", añadió.

Esa tesis es compartida por grupos organizadores del Foro Social de la Triple Frontera, que se prevé realizar del 25 al 27 de junio en la nororiental ciudad argentina de Puerto Iguazú.
Pero el secretario general del proyecto, el brasileño Luiz Amore, dijo a Tierramérica que esa denuncia "no tiene ningún sentido".

El proyecto nació de una iniciativa de las naciones que comparten el acuífero, y fueron ellas los que pidieron asistencia financiera al Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF por sus siglas en inglés), formado con aportes de países y manejado financieramente por el Banco Mundial, explicó.

Durante cuatro años, organizaciones de la sociedad civil intervinieron en las distintas instancias del programa, destacó Amore.

"De Brasil, que tiene bajo su territorio 71 por ciento del acuífero, participaron 176 instituciones, entre organismos nacionales y estaduales, universidades y ONG", indicó.

Las unidades nacionales del proyecto, integradas por funcionarios de cada país, eligieron a la OEA como agencia ejecutora de la iniciativa, que se financia con 13,4 millones de dólares del GEF, 12 millones de los gobiernos, y el resto de otras organizaciones hasta completar 26,7 millones de dólares, puntualizó.

La red brasileña Grito del Agua, que reúne a unas 60 organizaciones, también cuestionó el proyecto.

"No hay transparencia" en las contrataciones del proyecto ni acceso a su información técnica, de modo que "Amore está negociando nuestra soberanía y nosotros no podemos saber a quién le pasa la información que recibe", mientras él ejerce un "poder dictatorial" para decidir quiénes pueden participar del proceso, dijo a Tierramérica el activista Leonardo Moreli, líder de esa red.

A su juicio, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el GEF deberían "auditar" el proyecto.

Por otra parte, "no es normal que haya 'boinas verdes' (del Ejército estadounidense) en Entre Ríos y Misiones (provincias del noreste de Argentina) haciendo ejercicios contra el dengue", ironizó Moreli, en alusión al informe del Cemida.

Según Amore, las acusaciones de Moreli responden al interés de obtener una mejor posición para ejecutar proyectos de difusión y educación sobre temas del acuífero, que se financiarán mediante un Fondo de Ciudadanía, integrado con 240 mil dólares.

"Es lamentable. Una vez que los países se ponen de acuerdo en un proyecto para definir acciones preventivas y no para remediar, hay suspicacias y temores", comentó.

El secretario general alegó que si los gobiernos quisieran privatizar el acuífero, "será potestad de los países, no del proyecto", pero aclaró su posición personal en la materia: "El agua es un bien social que tiene un valor económico, pero eso no significa un valor de venta. Se trata de un recurso a preservar de la contaminación para el uso de todos".

El experto uruguayo Danilo Antón, geomorfólogo especializado en aguas subterráneas, consideró también que están "fuera de la realidad" las denuncias sobre estrategias de Washington para controlar el acuífero.

"Puede haber estrategas que deliren con eso, pero no es sostenible bajo ninguna lógica", opinó.

El agua del acuífero solo puede ser usada localmente, en cientos de comunidades, pero explotar aguas profundas es "difícil y carísimo", reafirmó el experto.

"El vaciamiento del acuífero, que se encuentra en su mayor parte por debajo de los 1.000 metros, requeriría un bombeo antieconómico y técnicamente imposible", aseguró.

"Otra cosa es el temor de que se privaticen pozos o sistemas de distribución, pero eso depende de los gobiernos", apuntó Antón.

El geomorfólogo fue quien propuso en 1996 llamar "Guaraní" a la reserva de agua subterránea que tenía distintos nombres en cada país. Lo hizo en homenaje a la nación indígena que se asentaba sobre esa región.
* La autora es corresponsal de IPS
Un tesoro bajo los pies