MI ULTIMA CARTA.   
Laureana escribe -Definitivamente este poema lo inspiró el divorcio de su primer esposo. La gente en Yauco que no conocía de sus penurias y necesidades comentaba que después que él se había sacrificado enviándola a estudiar “ella le pagaba con un divorcio”.

-Esta carta está dirigida a su primer esposo; coincide Emiliana  -pero también le explica a su hijita circunstancias de su ser. Hay dolor por el amor ausente; hay pesar de que así hubiera resultado todo; hay honradez y verticalidad al negarse a fingir. Obviamente él no acepta la realidad lo que da lugar a la “lid tormentosa”
-Aquí ella está hablando de finales del treinta y ocho, comienzos del treinta y nueve. Ella fue honrada con él.  Pero ni él,  ni el resto de la gente entendió. Cuando  ella va al Poly, que es un mundo académico, un mundo de tantas posibilidades, un mundo donde tú ves  todas las preguntas que te puedes hacer, o sea , el mundo del aprendizaje, ella se va formando la que es por su inteligencia y ya se crea una distancia tremenda con él. El se quedó mucho menos inteligente, muy atado a la religión, porque el pertenecía a un grupo religioso de esos atávicos y entonces ¿cuántas personas le harían comentarios?
      “No quiero que tu consientas en creer la voz del vulgo..”
-Que cometiste un error, que no has debido..Este poema es doloroso, concluye  Emiliana.

Mauro y Violeta están de acuerdo en que -El poema “Mi Ultima Carta” evidentemente está dirigida a su primer esposo. Esa situación de pesadumbres, de oscuridad, fue la que vivió entre nosotros. La ocultó de tal modo que nosotros no adivinábamos la vida de dolor que ella llevaba viendo que “en mis días de neblina se ocultó por siempre el sol.” En este poema no hay referencia alguna a relámpagos ni  a ilusiones nuevas.

El análisis de Severiano interpreta el poema como uno- de confesión amarga, en qua se declara “Sé sólo que mi jornada se `llenó' de pesadumbres/ Y que en mis días de neblina se ocultó por siempre el sol”  -Este poema, escribe, -me da tristeza por el verso “una infeliz niñita de mis entrañas nació.” El hijo o hija tiene el derecho a nacer para la felicidad, y los padres y madres tienen que concurrir al esfuerzo que genere dicha felicidad. Lo considero un infeliz desliz poético, que encierra injusticia y que espero en la actualidad su visión de la hija haya sido distinta. El poema me da alegría porque la poeta es capaz de suplicar perdón, por errores cometidos, y eso es talla de grandeza espiritual.