Pocas horas, no más.
La vida me cerró sus puertas de oro,
Y por querer vivir quise robar.
Al hurtar esas horas tan felices
Soñé guardarlas en mis cofres fríos,
Y dejarlas consolando mi penar.
Pero la vida enfurecida y dura
Con sus brazos arrancó el fugaz tesoro
Y volvió sus palacios a cerrar.
Cual ladrona volví sobre mis pasos
Con un dolor punzante en los costados.
Ladrona y sin tener lo que he robado.
1940
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