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ROBO
-Cuando leo Robo, escribe Severiano, el poema parece hablarme de un desquite de La vida adversamente vivida, para llegar a una triste conclusión
“Dolor punzante en los costados / Ladrona y sin tener La que he robado”
A Emiliana le parece que el robo es de un amor que no puede legitimarse socialmente. Adelanta una idea sobre cual pudiera haber sido el objeto de esa pasión- sólo una hipótesis; no creo que podría comprobarse o fortalecerse. Si es lo que imagino, sí, se trató de robo y un muy arriesgado proyecto.
Laureana cree que -al ella no sentirse feliz en su matrimonio buscó cómo compensar esa necesidad.
Si, según se nos ha descrito, el posible sujeto de este poema habría sido un conquistador empedernido, se podría pensar más bien, que el robo no lo estaba cometiendo precisamente esta joven, que debido a sus circunstancias era “muy vulnerable y dada a ilusionarse” en palabras de Juan Diego.
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Robo
Robo
(acridulces,52)
Pocas horas, no más.
La vida me cerró sus puertas de oro,
Y por querer vivir quise robar.
Al hurtar esas horas tan felices
Soñé guardarlas en mis cofres fríos,
Y dejarlas consolando mi penar.
Pero la vida enfurecida y dura
Con sus brazos arrancó el fugaz tesoro
Y volvió sus palacios a cerrar.
Cual ladrona volví sobre mis pasos
Con un dolor punzante en los costados.
Ladrona y sin tener lo que he robado.
1940
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