El relámpago hendió la capa gris
Y a su paso las estrellas florecieron.
La luz clara brilla por el cielo.
Exponiendo a la vista el regio tul.
Tu recuerdo pasó como la lumbre
Que ilumina los cielos tormentosos.
Y tu rostro cual ánima llorosa
Dejó al fondo del alma vaga luz.
En las sombras austeras de la noche
Cuando silencio azul el valle puebla
Recorre el alma triste la honda huella,
Donde entre simas te escondiste tú.
Quizás nunca la estrella de la tarde
Percatóse de aquel sueño vehemente,
Sólo la luna, solitaria fuente,
Guarda entre platas su sonar de luz.
Y aunque la vida te separe de ella
Tu lumbre volverá a sondear sus duelos,
Cuando en el cielo de sus caros vuelos
Cual meteoro te aparezcas tú.
1938