Actividades Sociales
  Aparte de las organizaciones o clubes formales del Instituto, la administración organizaba actividades dirigidas a  reducir las tensiones de la vida en internado y a facilitar la interacción entre los y las estudiantes de las diferentes clases. Hasta las horas de comida eran aprovechadas para enseñar y a la vez distraerse.Dice Emiliana:


     -En el comedor nos asignaban las mesas; a mí  me parece que trataban de poner gente de distintas clases, primer año, segundo año juntas, sorteaban,  y los cambiaban entre tiempo. De manera que tú no corrías a buscar sitio ni te dejaban que te aliaras con un grupito pequeño sino que mantenían la circulación. Entonces el comedor tenía que ser ameno y la facultad venía a menudo y empezaban a cantar este tipo de canción corrediza que la empieza a cantar una mesa... Yo todavía me pregunto como era eso que teníamos que cantar y comer pero me imagino que sería después de comida o antes.  “This is table number one, number one, number one, this is table number one, where is number two?... For he is a jolly good fellow..”.y todos esos clásicos de la época.

     -En el comedor había manteles, se ponía la mesa, había que observar los modales de la mesa, las cortesías, tenias que decir buen provecho, no era como ahora que empiezan a tocar en la mesa, te quedabas hasta que terminaban los demás y había un detalle que yo no sé porque yo siempre me acuerdo de esto. En cada mesa había un jarro de miel de la que se cultivaba allí y entonces echábamos miel al arroz y las  habichuelas  y era un lujo tú comerte esa miel, pero era miel fresca, de todos los días, arroz y habichuelas con miel y a la carne le echábamos.

    Emiliana continúa:

     -Se hacía una fiesta, dos fiestas grandes al año. Cuando vino Felicio Torregrosa, yo creo que yo ya estaba en tercer año, se instituyó lo que  llaman ahora la cena de la letra insignia en el Colegio para los atletas. Allá se llamaba “Block P Dinner”, porque él la trajo de University of  Syracuse. Le daban a los atletas que se habían destacado durante el año una letra insignia en fieltro. Esa era una fiesta elegante a la que las mujeres íbamos con traje largo. Yo me acuerdo haber diseñado un traje para una fiesta de esas. Ya yo era novia de un atleta estrella. En Navidades también se hacía una fiesta grande. No me acuerdo si teníamos  que ir de gala, pero al “Block P Dinner” sí.

     Emiliana, la sandunguera, como la definen sus compañeros en el anuario, era admiradora del campeón de vallas altas y además le gustaba mucho bailar rumbas a pesar de que las oportunidades de ir a bailes dentro del internado no eran muchas.

     -Muchas de las realidades que vivimos, interviene Severiano,  se iniciaban en el salón de clases y eran enriquecidas en el caminar por los senderos que llevaban al edificio Borinquen, el de las muchachas, o al de Phraner, el de los varones. Pero donde más se hacía vivencia inolvidable del recuerdo era la reunión social de cada anochecer, después de la comida, en Borinquen; o en el momento de liberación sabatina cuando se autorizaba la salida al cine, así como las reuniones de los diversos clubes de la institución: de ciencias, de historia, de filosofía, de vida religiosa y de otras disciplinas del pensamiento.

     -Después de la comida ocurría la institución del “Social Hour”. Frente a Borinquen  había una cancha de baloncesto que  se convertía en la plaza. En aquella época todavía practicábamos caminar tipo retreta de las plazas de Puerto Rico. La mujer afuera y el joven adentro. Entonces se formaban dos filas de parejas. La mayor parte de las veces eran novios, ya que era la ocasión de poderse coger de manos porque si no, pues, te sentabas y no se podían coger las manos porque estaba una matrona, una chaperona, estaba  Miss Lamarr, Miss Huffmann, doña María o  Mrs. Irizarry, y a veces había dos o tres miembros de la facultad que se dejaban llegar. Seguramente los obligaban a venir a impedir... imagínate, con tanto foco de una cancha de baloncesto; había monte como loco pero quién se atrevía a desaparecer a un monte de esos; te botaban en seguida. Cuando no teníamos novios, nos sentábamos alrededor de la cancha a mirar las parejas y a conversar. Yo no sé si Anita llego a pasear allí con el novio, pero me imagino que sí, en el año en que estuvieron juntos antes que él se fuera a estudiar.
     -Había una muchacha que  paseaba con dos muchachos y les decían el “sandwich”, a los tres, uno bajitito así, y el otro flaquito él; los tres del mismo tipo, blancos, blancos  color de rosa, el pelo negrísimo. Iban en escalera. Uno de ellos  se hizo psicólogo después y era muy dramático, era de Mayagüez.

Emiliana sigue contando;

      -La facultad organizaba unos “moonlight  parties”; olvídate que allí no había oportunidad de nada, no importa el novio que tenías, porque eran dos estudiantes, una chaperona, dos más y una  chaperona. ¡Bah! ¡Muchacha!, por eso era que teníamos que irnos, escabullirnos a la Curva de los Suspiros. Estas fiestas de “moonlight party” eran en Science Hall generalmente, o en Borinquen, pero en Science Hall eran los mejores porque había un panorama mejor del Campus. ¡Ave María!  Se veía todo  aquello. Las luciérnagas del  pueblo. Se veía el pueblo desde Science Hall. Ahora interrumpieron esa vista con la Capilla Woolf,  pero entonces la carretera era una serpentina de plata completa, tú veías hasta  Loma Vista y todas las casas de la  facultad. Ahora no se puede ver  eso.


 Fiesta y Natura
                                                                          (Acridulces,15)
   Se dió la señal.
Por escalera obscura
Marchaban en tropel los estudiantes,
Desgranando sus risas de diamantes
Mientras caminan con vivaz premura.

   Se llegó al fin.
La luna llena
Lanzaba su luz blanca cual cascada,
Que al bajar de los peldaños de la escala
Semejaba el collar de una verbena.

   ¡La terraza!
Las comparsas
Corrieron locamente hacia los bordes,
A mirar desde tan alto el orbe
Que cual lienzo elegante el marco calza

   Los montes se dormían a lo lejos,
Las luciérnagas del pueblo titilaban,
Los ruidos de la noche se elevaban
Cual humilde oración a tiempos viejos.

   Los senderos brillaban como el día,
Y la luz embriagadora de selenia
Aureola las cabezas de las reinas
Que borrachas de amor su novio espían.

   Las parejas se forman a montones,
Las charlas se forman a retazos,
Y las ondas del aire en sus regazos
Esconden del violín los tristes sones.

   Las risas repercuten en la esfera,
Y los susurros que el amor entona
Humedecen el aire con su aroma,
Y adormecen las vidas placenteras.

   Sola y muda pensaba en la terraza,
Alejada de aquel revoloteo;
Sumergida mi vista en la gran taza
Que tenía por confín el azul cielo.

     Las luces del Borinquen y del Phraner
Me guiñaban de gozo bullangueras.
Y un grupillo de jóvenes charleras
Me invitaban sin fin para seguirle.

     Bañada por la luz, mi compañera,
Me retraje de aquellas compañías.
Amo siempre la fiel naturaleza
De este rincón de amor, la patria mía.

                             1938  

        Violeta y Mauro comentan el poema


      -Su habilidad para captar el ambiente juvenil del Poly se muestra perfectamente en el poema “Fiesta y Natura” donde combina maravillosamente la energía moza con la visión de la naturaleza, que en San Germán fue el marco de nuestros estudios en aquel maravilloso campus de “las colinas pintadas de sol” con frondosos bosques y aquella encantadora luna que se tendía tan plácidamente sobre los montes de Santa Marta. Por encima, los efectos especiales de la luna y las estrellas, y abajo las alegrías juveniles propias de las grandes reuniones sociales que tanto unieron a los estudiantes en camaradería e interacción. Y ella expresa de modo singular el hecho de que gozando el placer de ser joven, se solazaba más en la soledad de esa naturaleza.

    Melania comparte la opinión y escribe

     -“Fiesta y Natura” pinta muy acertadamente la alegría y movimiento en las reuniones en las azoteas de Phraner y Borinquen. Y para rimar con las “bullangueras” inventa el adjetivo para jóvenes, “charleras”.  Delicioso ¿No?

     Por su parte Julia dice

    -Yo creo que Loida se refiere en este poema a la reunión que le daban a los estudiantes a principios del año escolar. Por lo menos una vez al año había una reunión o fiesta de todo el estudiantado en la terraza de la Casa María, la residencia del presidente. Loida asistía pero no participaba del bullicio y alegría del grupo. Se quedaba rezagada tal vez por sus problemas y complejos.

     Celeste hace notar que en este poema la autora mezcla términos (adjetivos, nombres) de tipo popular con vocabulario educado, logrando un efecto positivo, altamente descriptivo.

     Para Mauro y Violeta no cabe duda que el poema Caminito, escrito en 1939, está inspirado en la Curva de los Suspiros.

     -“Caminito” es una descripción de lo que los estudiantes llamábamos la “Curva de los Suspiros”. Era ésta un arco en la estrecha carretera entre el Costello Hall y Borinquen Hall, totalmente cubierto por la espesa fronda del bosque. Una estrecha acera del lado del risco protegida por un pasamanos de hierro permitía que los estudiantes avanzaran por el trayecto sin temor a los vehículos de motor. Esto hacía que las parejas se acercaran más entre sí, razón por la cual había suspiros de inspiración, jaleos románticos , exhalaciones trepidantes, especialmente cuando el grupo regresaba por la noche del cine en el pueblo y la chaperona  perdía de vista a su rebaño. El trecho era corto, pero los sentimientos de sus viandantes jamás los hemos olvidado.

  -Cuando nos llevaban al cine estaba el camino para Borinquen y el camino para “Science Hall” y ahí eran las despedidas. Los varones se tenían que ir y nosotras nos íbamos solas. (Anita)
    -La curva de los suspiros es un pedazo bien aislado, bien peligroso, tienes un precipicio aquí y la pared del precipicio de arriba del camino que va hacia Casa María y cuanto menos te puedes encontrar unos perros bravos y los novios también por eso se llama el callejón de los suspiros.  (Emiliana)

Julia opina que

-Sin lugar a dudas Loida se refería al camino que conducía de “Borinquen Hall” a “Science Hall”. Era un sendero precioso, bordeado de una vegetación esplendorosa y una vista magnífica. Cualquier persona, aún no tuviera las dotes de poetisa y la sensibilidad que la caracterizaba se podía inspirar.

      Emiliana no concuerda con esta opinión

      -El título “Caminito”  lo mismo que “¿Te acordás hermano?”, tienen una influencia tremenda porque en esa época Gardel estaba en todo su apogeo. Podría ser la curva pero podría ser el camino de la vida.. Porque para esta época ella escribe este poema, ella no participaba, la curva de los suspiros no es una vivencia de ella. En esta época ella está sufriendo un dolor romántico que no tiene nada que ver con sucesos del Poly. Mira cómo se refiere a otro caminito cuando dice -ahora que estoy lejos.. El dolor es la circunstancia que ella tiene en el 39.

     -Este poema, anota Celeste, -es cadencioso, se presta para canción y  refleja recuerdos, amargura y nostalgias en su vida real, en esos años cruciales en los aspectos sentimentales y emocionales, en decisiones difíciles de proseguir hacia ansiadas metas educativas; por la estrecha situación económica, por el cómo bregar con la amada carga del hijo, padres, etc. y sus horas de tiempo-espacio que habría de quitarles. Sin embargo hemos de valorar el triunfo sobre todo ese “maremagnum”. Y desde mi punto de vista, y mi relación con Loida, de muchos años después, la recuerdo activa, sonreída, alegre y con gran sentido del humor y siempre la gran amante de su Patria

Transcribimos el poema:

 Caminito

                                                                           (Acridulces, 28)

Caminito que pueblas el alma de antojos
Que fulguras tus luces con fiel esplendor,
Dime cuáles pasos te trillan la frente
Ahora que estoy lejos con mi cruel dolor.

   Caminito que velas las tardes de rosa
Cuando en el ocaso se adormece el sol
Dime cuántos novios enhebran sus sueños,
Bañadas sus vidas de rojo color.

   Caminito bello que escuchas los trinos
Que emite en gorjeos el Dios del Amor,
Dime por qué callas cuando en vez de aquéllos,
Enturbian tu rostro llantos de dolor.

   Caminito que siempre me llenas de vida
Como recordando los sueños de ayer,
Dime si es que vuelves a escuchar mis pasos
En las horas mustias de un atardecer.

                                   1939

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