El Poly
 La invasión de Estados Unidos  abrió una brecha para acelerar el proceso de penetración del protestantismo en Puerto Rico. “La visión religiosa del paraíso protestante universal verá en la expansión militar y comercial de los Estados Unidos una oportunidad para evangelizar el mundo” (Silva Gotay 1997 ,55).  La teología imperialista tiene su mentor en el Dr. Josiah Strong, (op.cit 55-65) quien en 1886 escribe sobre la necesidad de que Estados Unidos asuma su rol de cristianizador y civilizador del resto del mundo a tono con los principios del evangelio social según entendido por los teólogos de derecha y avalado por la interpretación darwinista de  la supremacía de la “raza” anglosajona.
   “El movimiento misionero protestante de finales del siglo XIX estaba estructurado sobre el gran diseño de la conversión del mundo para viabilizar ‘la segunda venida del Señor Jesucristo’. Tiene un fundamento profundamente religioso pero también una “visión civilizadora” de su misión que se inscribe en la modernización ideológica y material del mundo” (op.cit. 72).

     Intervenir en la guerra hispano-cubana era una obligación de cristianos que el presidente estadounidense no puede eludir (81) en un período en que su país está en “el inicio de la gran contradicción a los ideales de los padres de la constitucional expansión imperialista”(,98). La Junta de Misiones Extranjeras de la Iglesia Presbiteriana,  asume el liderazgo para llegar a un acuerdo amigable ( comity, del lat. comitas, comis, amistoso) para facilitar la penetración evangélica en los territorios recién adquiridos de España. Para efectos del trabajo misionero en Puerto Rico estos acuerdos culminan en 1899, cuando reunidas en Nueva York, ocho denominaciones se reparten la geografía de la Isla según el mapa que sigue, reproducido del libro de Silva Gotay (113), quien lo adaptó del Missionary Review of the World , XXVIII, Aug. 1905, p.577.

Adobe Photoshop Image Puerto Rico 1899

     Según lo acordado,  la Iglesia Presbiteriana concentraría su trabajo en el el sector  oeste de la Isla dejando las ciudades principales abiertas a todas las denominaciones. Estos acuerdos respetaban también el derecho de las misiones que ya estaban establecidas  en un  territorio determinado  a  mantener su exclusividad, a  menos que la población excediera un número máximo de habitantes. En algunos sectores, el  proceso de implementación de estos acuerdos tomó varios años, como en el caso del territorio asignado a Discípulos de Cristo, que todavía entre 1921 y 1922 estaba tramitando con los Presbiterianos “el traspaso de congregaciones y las propiedades involucradas” (Vargas, 1988 ,63).                                                  
      La Iglesia Episcopal no entró en este trato ya que estaba establecida en  Puerto Rico desde 1870. Tampoco lo hicieron posteriormente ni los Adventistas del Séptimo Día ni los Pentecostales quienes, según Feliciano  “irrumpieron allí donde les pareció” ( 1993, 24).
      Esta penetración protestante “fue desarticulando una mentalidad y articulando otra al interior de la cultura puertorriqueña en un sector de la población y su periferia” (Silva Gotay ,191) desarrollando un poderoso discurso asimilista orientado principalmente a la población de escasos recursos aunque después se fue expandiendo hasta tocar a los grupos laborales medios.
     Este  plan de aculturación, incluyó un programa educacional orientado a modificar  los valores sociales, morales e intelectuales de los puertorriqueños.  Con el fin de proveer un centro de educación profesional  que respondiera a estas necesidades, el Reverendo John Will Harris funda el Instituto Politécnico, escuela  que comienza sus tareas con un estudiante, el día 2 de marzo de  1912  en 100 acres (40 hectáreas) de tierra fértil ubicadas en San Germán, al sur oeste de Puerto Rico. Los ocho varones y cuatro mujeres que componen la primera matrícula de la Escuela Elemental trabajarán en la  huerta, la vaquería, el comedor, la carpintería y las oficinas ayudando a construir la planta física de la escuela y proveyendo la mano de obra para su funcionamiento, todo esto como parte del programa que sería conocido más adelante como el Plan Industrial. -Como un pajarito quisiera volar, irme bien lejos del plan industrial, cantarían los estudiantes universitarios años más tarde.

En palabras de Severiano:

     -El Instituto Politécnico era una escuela fundada por el misionero presbiteriano, John Will Harris. Este llegó a Puerto Rico en el 1906. Aparte de su interés en la predicación de Ia Palabra de Dios, tenía interés en el campo educativo. La educación no fue interés primordial del gobierno español en Puerto Rico. Por consiguiente el grado de iliteracia en la isla era marcado. Ya he señalado el énfasis presbiteriano en la educación, no sólo para los ministros, sino en la empresa educativa en general. El protestantismo, con su énfasis en el conocimiento de Las Escrituras, ha sido uno de los grandes promotores de la escuela, de la educación, de la enseñanza. En Estados Unidos gran parte de las universidades famosas de hoy empezaron como colegios auspiciados por alguna denominación religiosa. En estos momentos Ia Iglesia Presbiteriana está en relación con alrededor de treinta o cuarenta colegios universitarios distintos, iniciativa de ella a través de las décadas. Y ese interés se ha manifestado en América Latina en donde se han creado varias escuelas por nuestra iglesia, que gozan de gran prestigio.
     Así, pues, no es extraño que en nuestro medio aparezca un Rvdo. John Will Harris interesado en un énfasis en la educación para las clases humildes. Logra los recursos para la adquisición de una finca en Las Lomas de Santa Marta, en San Germán. La finca tiene una casa vieja que se constituye en la primera escuela, con su primera clase en 1912. Su primer estudiante estuvo vinculado al Politécnico toda su vida. Luego de aprender todo lo que pudo aprender, recuerdo haberle visto todos los años de mi vida politutense como jefe de la sección de carpintería y ebanistería. Su nombre (Don Leopoldo Ortiz) “Don Popo.” Así le conocíamos.
     La pequeña escuela inicial se convierte a los pocos años en colegio universitario el Instituto Politécnico. De aquella primera vieja casa nos quedan las escaleras que albergan los restos del Dr. Harris, y creo que también de su esposa.
     En su comienzo el Instituto Politécnico es institución de carácter Presbiteriano para el estudiante de pocos recursos.  Al establecerse la escuela, inicialmente se incorpora el concepto del trabajo ocupacional voluntario. Así se persigue mantener el funcionamiento de la institución. Se trabajaba en la cocina, en la finca, en la limpieza, en el comedor.

     Es importante notar que el plan educacional de J.W. Harris que él llama The Polytechnic Idea se estructura alrededor de cuatro grandes objetivos. El primero es impartir enseñanza de calidad reclutando maestros de excelencia. El segundo objetivo es proveer un conocimiento cabal de la Biblia

 “no como un libro protestante, católico romano o hebreo sino como el registro escrito y fiel de Dios para el hombre a medida que los hombres sean progresivamente capaces de  comprender a Dios” (Matters ,58).

     En este sentido hasta los estudiantes católicos recuerdan con agrado las actividades de Chapel.

     -Teníamos que ir a “Chapel” tres días por semana. Y los domingos por la noche. Y ahí estaba Abelardo  cantando Stepping in the Light. Ibamos de todas las religiones, allí no exigían que fuéramos presbiterianos. (Anita)

    -No había nada más lindo que los servicios por las noches, los domingos por la noche; mucha gente se quejaba, yo no lo encontraba malo. Yo soy católica, pero yo iba a los servicios a orarle a Dios, al Dios cristiano. Que yo recuerde la primera reunión o conjunto ecuménico a que asistí fue en la Catedral de San Germán cuando fuimos a ver un concierto de los Boteros del Volga. Yo sentí una alegría tan grande en mi alma cuando vi a los ministros protestantes y a los padres católicos darse la mano por lo que estaban haciendo. (Melania)

     El tercer objetivo del proyecto de Harris es la enseñanza dentro de un régimen de internado mixto en un ambiente de compañerismo y respeto, y el cuarto, el trabajo manual para todos los estudiantes internos. Era de esperar que estos dos últimos objetivos fueran los más chocantes para una sociedad educada en la tradición católica de segregación educacional y desprecio al trabajo manual. Lo interesante es que el requisito de trabajo manual obligatorio es el que es objeto de más resistencia   ya que inclusive fue rechazado por algunos miembros del presbiterio que consideraban inaceptable que sus candidatos al ministerio tuviesen que trabajar con sus manos, lo que más adelante podría hasta crearles complejos de inferioridad ante sus feligreses. Otros continentales veían en esta escuela un semillero de sirvientes domésticos entrenándose para su provecho. Por último hubo quienes percibieron esta escuela como una Institución Correccional.

“Presbytery’s Committee on Education of Candidates for the Ministry asked me to excuse their candidates from all work. They feared that ministerial candidates would develop an inferiority complex if they had to work; also, that when placed in charge of a church, the people would consider these young men inferior because they had to work.”(J.W. Harris, in Matters, 60).

     En 1916 la institución alcanza el nivel de Escuela Secundaria. Ésta continuará funcionando durante diecisiete años hasta 1933 cuando seguirá el destino de la Escuela primaria que había desaparecido en 1927, el mismo año de la primera graduación de bachillerato del Poly en la que  desfilan doce hombres y once mujeres.
     Diez años más tarde, en 1937, el fundador Will Harris se retira de la dirección dando paso a un modelo administrativo dirigido por el Dr. Jarvis S. Morris,  orientado a mejorar la economía de la institución y a lograr la acreditación por la Middle States Association, lo que él consigue en 1944 convirtiendo al Politécnico en “la primera institución universitaria de América Latina en ser acreditada por la M.S.A.” (Feliciano ,138).
     El trabajo voluntario, el Plan Industrial, no era en realidad  tan voluntario ya que formaba parte del programa de trabajo de todos los estudiantes.

-Todo el mundo tenía que hacer trabajo manual porque la filosofía del Poly era que todo trabajo es digno; esa era la filosofía del Dr. Harris y la instrumentó Dr. Morris; tenías que saber el valor del trabajo manual y apreciar el valor del trabajo manual;  no era denigrante.Yo no sé si entonces nosotros apreciábamos eso, pero las sillas del comedor estaban hechas de las mejores maderas del país, cultivadas ahí mismo y trabajadas en el taller de carpintería por los estudiantes del Poly. Los varones tenían que trabajar en la carpintería, en la vaquería, con los cerdos, con los pollos, picando piedra en los caminos, tenían que hacer todo eso. A las mujeres nos ponían con Miss Huffman a hacer labores manuales, a bordar toallas, a tejer maguey, a pintar fibra, o en el comedor. (Emiliana)          
                     .
     Los estudiantes que tenían mejor nivel económico pagaban entre $18.00 y  $21.00 por matrícula, alojamiento y comida. Después lo subieron a $27.00. Algunos de los estudiantes que pagaban,  detestaban el plan industrial. Inclusive una vez hicieron una huelga para oponerse.

     La oposición estudiantil perdió en parte, pero se cambió la compensación en dinero a compensación académica, con nota, como en cualquier otra clase. La huelga fue en el 37-38 y a los no huelguistas les decían “cipayos” , nos aclara Emiliana.

 Severiano nos explica que en realidad ellos recibían crédito académico por su trabajo  al mismo tiempo que aprendían un oficio.
     -Por esos dieciocho o veinte dólares mensuales se recibían cada año treinta horas crédito de educación universitaria, desayuno, almuerzo y comida siete días a la semana, cuarto y facilidades para dormir y estudiar, baños comunes para los varones en Phraner (desconozco las facilidades en el dormitorio de las muchachas), más todo lo que representaba la vida en común -formando caracteres fuertes en la ética de la convivencia. Y al final un grado universitario que le hacía a usted miembro de una clase exclusiva - la de graduado universitario.
     -Los estudiantes de menos recursos, aparte de ese trabajo voluntario, podían tener el privilegio de trabajo remunerado con que pagar sus estudios. Era y es el concepto del “self made person”,   de la persona que se hace a sí misma, por su propio esfuerzo. Y yo estaba en ese grupo.  El programa universitario era: clases por la mañana, trabajo por la tarde, estudio de noche.                                              

     En las páginas 12 y 13 de un catálogo de esos años se especifica que  “El  pago para todos los estudiantes internos, el cual cubre instrucción, alimento y habitación, es de $112.50 por semestre.” Para los estudiantes externos el pago es de $54.00 por semestre y en ambos casos el pago deberá hacerse por adelantado. En la página 13 se detallan veintitrés dólares para otros gastos como libros y cuotas y da también la posibilidad de que los pagos se hagan en plazos de $26.00 mensuales para los internos  o $13.00  para  los externos, según  acuerdos hechos con anticipación. Se explica que existe un pago de ingreso de $5.00 que se hará una sola vez, al solicitar admisión.

     -Nosotras estábamos internas, vivíamos en “Borinquen  Hall”. Y allí nos daban desayuno, almuerzo, comida, “board and tuition” por $21.00. Después lo subieron a $27.00. Entonces teníamos que comprar los libros, que los vendían allí mismo.(Anita)

     El catálogo explica  en la página 11, parte V:

“GASTOS

NUESTROS PRECIOS MÓDICOS.
     La cantidad de dinero que cobramos a los estudiantes no cubre el costo completo de la educación que estos reciben. Los estudiantes pagan solamente una parte de los gastos. El resto tenemos que cubrirlo con el dinero que recibimos por concepto de dotaciones, donativos y regalos. Nuestros estudiantes internos reconocen que nuestros dormitorios son excelentes, el servicio del comedor altamente satisfactorio, y el trabajo escolar superior.  No debe juzgarse la calidad del colegio por lo módico de sus precios.”

Cuando Jarvis S. Morris asume la dirección comienza un  proceso de reclutamiento muy agresivo. Morris y su equipo visitan casa por casa, pueblo por pueblo, a los estudiantes recién graduados de Escuela Superior. Buscan llevarse al Instituto a la mayor cantidad de estudiantes de alto honor que les fuera posible . Así la clase que se matricula  en el primer año académico de su incumbencia incluye estudiantes de doce pueblos de la isla; Aibonito (AI), Bayamón (BY), Corozal (CO), Cabo Rojo (CR), Ensenada (EN), Isabela (IS), Mayagüez (MY), Ponce (PN), Quebradillas (QU), San Germán (SG, Yabucoa (YB) y Yauco (YA).

Presencia de los pueblos de la Isla en la Clase del 41
     Una joven de uno de los sectores más pobres de este último pueblo, Yauco, es  Loida Figueroa Mercado. Haber obtenido el segundo honor la hacía acreedora a media beca, y esa fue la oferta que el Dr. Harris llevó a la humilde casa del Callejón de la Amargura en Yauco. Pero la estudiante no estaba presente y su madre tomó la decisión por ella. Ya había otras hijas estudiando y ella, aunque quisiera que esta hija también estudiara,  no podía afrontar ni un solo gasto  más. La joven estaba destinada a volver al trabajo de la aguja. El taller no la hace  abandonar su sueño de entrar a la Universidad, pero mientras tanto se casa con el noviecito de la High.

     -Loida tenía novio, delgado, alto, vendiendo lápices frente a las escuelas, siempre al alcance de su vista y ella cruzaba la calle, estaba un ratito con él y regresaba a las clases. (Melania)

     Se nos  sugiere  que Loida se casó a tan temprana edad, tan pronto terminó la Escuela Superior, tratando de conseguir un compañero que la ayudara a salir de esa situación económica, que tal vez le diera el amor, el respaldo, el empuje que toda persona necesita. La  pareja planifica que ella continuará estudios universitarios y que cuando ella termine, él será quien estudie. Van al Poly a entrevistarse con el Decano Caldwell.  Éste,  que recordaba la visita a Yauco, le ofreció aceptarla como interna aunque no se suponía que la institución aceptara estudiantes casadas.

     “Había un precedente en Yauco para que mujeres casadas estudiasen, el de Carmen Pérez, que estudiaba en el Poly en calidad de externa. Tenía los medios de ir y venir diariamente. Caldwell me preguntó si podía hacer lo mismo. Le dijimos que no nos era posible. El preguntó a ambos si podía quedarme como interna y viajar los fines de semana. Allí mismo le dijimos que sí. Recuerdo sus palabras. ‘Perfecto, queremos en esta institución estudiantes buenos’ “. (LFM, 1991)

     Para  poder completar la cuota trabajaría de tutora y “baby sitter” de los hijos de los miembros de la facultad,  tutora de otros estudiantes, ayudante en la oficina, ayudante en la granja avícola, anfitriona en las mesas del comedor , “fregatriz” como decía  ella, en lo que viniera.  Julia, su compañera de cuarto de entonces la recuerda:

     -En el segundo año de ella, fuimos compañeras de cuarto por un semestre así que yo sé parte de las tribulaciones económicas de Loida y todo el mundo trataba de ayudarl a de una forma u otra porque, éramos un grupito bien cerrado y nos conocíamos, cuando alguien tenía una necesidad no tenía nada más que decírnosla, que nosotros tratábamos en la forma que podíamos de ayudarla y Loida sí hizo muy buen uso de todo lo que se le daba y pudo dársele.
     -Yo recuerdo y la admiraba, cuando Loida llegaba cansada cuando estaba en estado de gestación, encinta, a las nueve de la noche de fregar sus  platos, cuando nosotros pues, teníamos la suerte de tener padre y madre que nos empujaban; ella tenía un esposo que tal vez no podía, por un motivo u otro,  y Loida llegaba cansada... -Loida ¿llegaste? -Sí.
     -Cuando yo fui a casa y le conté a mamá y a papá, y de hecho, Loida visitó a mi familia allá en Mayagüez, conmigo, cuando estábamos en el Poly.  -Mira mamá, una compañera así,  así, pobrecita. - Ah, cuando ella no pueda ir a Yauco tú te la traes para casa. Los fines de semana, porque yo me iba casi todos los fines de semana.   -Loida ¿tienes dinero o no? Vente, vamos, papá me da dinero cuando llegue te pagamos el carro, y así...

     El asunto del embarazo de Loida trajo problemas entre los miembros de la facultad y el presidente de la institución. Violeta lo explica:

     -Loida salió encinta después. Y el Dr.  Morris,  el presidente, quería eliminarla porque no querían mujeres encinta en el Campus porque según él, eso  daba mal ejemplo a las niñas. El año que dio a luz, el semestre aquel lo perdió , pero -por qué evitar que siga preparándose si es una estudiante magnífica. Él era más que conservador, muy conservador. Yo no se si Loida lo supo pero el se cerró;  pero gracias a los maestros que sabían que clase de estudiante era... Todos los maestros estaban a favor de ella. -No, eso no puede ser, ella es casada y todo el mundo sabe, y la aceptaron aquí como casada y es muy natural que ella tenga su hijo y el semestre después, ese primer semestre ella lo perdió y todo, pero poco siguió estudiando y se graduó con el grupo.

     -Si, porque ella se graduó y ella fue la secretaria de la clase, interviene Mauro. -Ella cogía clases por demás, muchos créditos. Ella recuperó su semestre. Yo recuerdo que cuando ella dio a luz, rapidito la fuimos a ver a su casa.

     -Vamos a ver a Loida, y le llevamos un regalito a la nena, que le decíamos Timotea, de “poca-vergüenza”, Doña Amelia, la esposa del vicepresidente Dr. Clarence nos llevó un domingo a verla y fue una alegría bien tremenda, una cosa bien inesperada porque ella no se imaginaba que la fuéramos a ver. En casa de la mamá creo que era. Yo se que la mamá le cuidó la nena para que ella pudiera seguir estudiando. (Violeta)
     -El callejón de la amargura, dice Mauro, es un cerro en Yauco.-Era un sitio pobre..-medio arrabal-sí, pero de gente buena -no,  no como el Fanguito, Y la mamá muy fina, una señora que no tenia preparación ninguna pero que nos recibió muy bien . Ella se alegro tanto de vernos. Era un cerro que dominaba toda al ciudad, -pero no hubo que subir muy alto, eso estaba en la falda, si es que yo recuerdo bien, concluye Violeta.

El Callejón de la Amargura. Yauco 1998. En primer plano la casa donde vivió  Loida


                    En Cabo Rojo el Dr. Morris acompañado por el Dr. Huffman su hija,  visitaron  a una estudiante de alto honor que ya estaba resignada a esperar un año más para obtener la deseada beca que le abriría las puertas de la Universidad. A pesar de que su padre era comerciante, ella no había siquiera considerado la posibilidad de entrar al Poly ya que los ingresos no eran suficientes para pagar una institución privada. Entonces  llegaron los reclutadores y le ofrecieron trabajo. El padre consiguió los diez pesos de la matrícula y a un señor que la llevaría y traería los fines de semana y así fue que Violeta entró al curso de otoño. Violeta quería estudiar
biología, pero el  Dr.  Morris no se lo permitió. Dio como excusa la necesidad que ella tenía de trabajar, e impuso sus prejuicios.

     -Biología no,  porque  necesitas dos horas ahí  por laboratorio, me decía, -tú tienes que trabajar; si tienes que trabajar tú no tienes tiempo para los laboratorios. -Te voy a  dar matemáticas.  A mi me gustaban las matemáticas, yo tenía el álgebra intermedia, y no  me dio biología,  y  por eso quizás no seguí yo con la biología aunque me fascinaba.

     Ya Mauro estaba en el Poly. Mauro era hijo de uno de los  primeros pastores presbiterianos que se graduaron en el Seminario Evangélico de Mayagüez y de una estudiante de enfermería práctica que era de Quebradillas.  Su primera vocación había sido estudiar para médico misionero, pero su aversión a la sangre lo hizo decidirse por el   Seminario. El Poly ofrecía becas a los estudiantes que iban a estudiar para el ministerio, pero eso no los eximía de tener que trabajar. Entre otras cosas él era el cartero. Repartía la correspondencia a la hora de almuerzo y a la hora de comida.  Esto le permitió relacionarse con la gran mayoría de los estudiantes de todas las clases. Todo el mundo lo conocía y lo buscaba.

     -Y allí trabajé como un año también, sembrando y haciendo cosas. Dirigí también el “Polygraph” cuando empezó.  Era el periódico del Colegio. Salía una vez al mes y a mí me tocaba corregir los artículos y llevarlos a Ponce, donde lo imprimían. Era un trabajo interesantísimo. Entonces participaba en los dramas. A mi me encantaba ser actor y después de eso, que en cada iglesia ¿sabe?  se acostumbra dar un drama de Navidad y un drama el día de las madres. Y yo hice todos los dramas que había en aquel tiempo. Y entonces me dio con escribirlos.

     Él estaba  enamorado de Violeta aunque no se atrevía a hablarle. Tenía entonces diecisiete años y era muy tímido.

     -Era muy ingenuo cuando llegó al Poly,  no sabía muchas cosas que nosotros ya sabíamos,  dice Juan Diego.

     Sin embargo su  timidez no fue obstáculo para buscar la forma de estar cerca de Violeta; por lo tanto  dejó el trabajo en la encuadernación y pidió que lo pusieran en la Masa Coral donde ella era contralto.

     -Yo después, por seguir detrás de ella.  pedí al Dr. Bover que me dejara entrar a la Masa Coral. Ella se burla -a mí me escogió y éste tuvo que pedirlo. Como tenor, pero salió  lo más bien.

     Loida también cantaba en el coro, en la Masa Coral. -Ella tenía una voz de segunda, magnífica. Una de las mejores segundas que pasó por allí. Contralto. Y así fue que intimó con Violeta porque Violeta tenía buena voz, también de contralto. El Dr. Bover quería que Violeta fuera parte de la Masa Coral y entonces influyó con Loida para que la llevara a la Masa Coral.


     -Ella fue la responsable de llevarme a Coro. Yo le huía al Dr. Bover para probarme la voz. Entonces él se valió de ella -Llévame a ésta que yo creo que podría ser del Coro, que sería contralto y qué se yo...Yo sé que cuando yo estaba huyendo, él estaba en Borínquen en el piano... y pone unas notitas ahí -Mañana quiero verla en la Masa. Y Loida, -seguro, y te sientas al lado mío. Sí, sí, ya éramos amigas, bien amigas. Es que los cuartos estaban cerquitita y ella tenía una habilidad asombrosa para hacer amistad. Yo era bien tímida, bien tímida.

Masa Coral (Foto del anuario)

-La Masa Coral nos contaba como crédito y como trabajo también. Y también  llegué a ser ayudante del Departamento de Inglés.. Entonces me fastidié porque me daban  todo para que yo lo corrigiera, y yo -Dios mío esa responsabilidad, que yo corrija esto bien, porque no me atrevía a ponerle bien a una cosa ni mal si estaba bueno y entonces yo consultando el libro, porque lo habían cambiado y.. a veces me daban las dos de la mañana y yo trabajando allí pero no en mis estudios, si no en el trabajo. Pero eso me ayudó, aprendí.

     El 20 de  mayo de 1938 el coro se presenta en San Juan, en las actividades de celebración del  vigésimo quinto  aniversario de  la Universidad de Puerto Rico. La presencia e importancia de la Masa Coral en el Poly coincide con lo anotado  por el profesor Feliciano en su libro acerca de las expectativas que se tenían sobre los evangelizadores que viniesen a Puerto Rico.

     “..para Puerto Rico se esperaba que el misionero supiera  tocar algún instrumento musical, además de cantar y leer música. Muy pronto aquellos evangelizadores se percataron de que para el puertorriqueño la música era fundamental; era un atractivo poderoso. Así lo testimoniaba  J.  Will Harris en marzo de 1907 a los pocos meses de haber llegado al país. En una interesante carta en la que describe a Puerto Rico y a San Germán, anotaba como una característica sobresaliente- para él- de los puertorriqueños que les gustaba mucho la música. De la misma forma , apuntó hacia la marcada escasez de escuelas.” (1997,28).

     Bartolomé Bover, el ídolo de Juan Diego,  fue el artífice de la Masa Coral, el primer coro que salió a representar a Puerto Rico en el exterior. Estuvieron en Santo Domingo por una semana; a Violeta le dieron permiso, pero Loida, a pesar de ser la que guiaba el grupo cada vez que había que ensayar una nueva voz,  se perdió ese viaje porque fue en la época en que nació Eunice, su hija mayor.

     -¡Cantar! Ese era el trabajo. Fuimos a Santo Domingo. La primera vez que salió un viaje, mucho antes que el Coro de la Universidad. Recién después fue que el Coro de la Universidad empezó con Augusto a sobresalir y había una rivalidad entre la Masa Coral y el Coro. La que era muy benéfica porque los estimulaba a ambos. (Mauro)

     Según un  programa de concierto de 1941 la Masa Coral  tiene entonces treinta y  ocho cantantes.  Para esa fecha Mauro y Juan Diego ya se habían graduado. Pero Bover había dejado una huella indeleble en este último.

               El me introdujo a mí, como miembro de la Masa Coral,  a la música grande, a los motetes, a los oratorios, a la ópera...porque nosotros cantábamos esa clase de música. Yo disfruté los cuatro años, porque yo estuve los cuatro años en la Masa Coral. Todo  el tiempo, pues,  yo eso lo valoro de una manera.. Un año después, fui a oír el concierto que dieron en la Universidad, una filigrana. Estrellita estuvo sublime, tanto que hasta el profesor Augusto Rodríguez tuvo que reconocerlo...y para él reconocerle algo a Bover... (Juan Diego)
                                                                 Programas Masa Coral
        Portada 1938                       Portada  Ciudad Trujillo


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