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Introducción
Uno de los proyectos más preciados de doña Loida era la publicación de sus poemas inéditos. Hablábamos de la posibilidad de hacerlo pero nunca llegamos a concretar el proyecto. Nunca imaginamos que el tiempo se iba a detener en forma inesperada y que los planes inconclusos quedarían así, sin terminar.
Entonces, tratamos de encontrar los manuscritos y complacer este deseo, pero no fue posible. Sólo tenemos un cuaderno escolar escrito a lápiz que guardaba su nieta Imiza quien nos lo entregara cuando ya habíamos perdido la esperanza de recuperar sus archivos. En esta libreta se mezclan notas sobre sus lecturas de psicología educativa, historia de Puerto Rico, referencias varias y borradores de poemas escritos en mayo de 1943. También hay una lista de 96 poemas ordenados en orden cronológico desde 1935 hasta 1945, con referencia a su localización. Muchos de los poemas en esta lista los podemos leer en Acridulces (1946), otros permanecen inéditos.
La Profesora María I. Barbot nos sugirió la idea de reeditar Acridulces y agregar los poemas que pudiéramos recuperar entre esta libreta y algunos publicados en revistas y periódicos. La idea nos pareció interesante pensando que podríamos agregarle un valor documental si incluíamos comentarios de las personas que habían compartido con ella, ya sea la génesis o la lectura de los versos. Esta idea fue apoyada por el Doctor Carmelo Rodríguez, quien inclusive nos autorizó a reproducir un artículo que él habría escrito o estaría escribiendo sobre Loida, la poeta. Nos entregó el trabajo que él había publicado en El Relicario (1997) y que incluimos en el Apéndice de este libro, pero su entusiasmo con el proyecto era tal que lo comentó con Guillermo Martínez quien a su vez lo anunció en su programa radial.
Y hasta ahí llegó el plan de diagramar una edición anotada e ilustrada del poemario de juventud de Loida Figueroa Mercado ya que se nos prohibió publicar nada que fuera propiedad intelectual de doña Loida.
Así surgió este proyecto. Teníamos ante nosotros la posibilidad de un año de Licencia Sabática y la idea de estudiar un grupo de estudiantes a una distancia temporal de sesenta años nos pareció un reto interesante. Hablamos con la profesora Toñita Francis. Ella era de la Clase de 1941 del Poly, la clase de doña Loida. Yo las había visto planificar juntas las actividades del cincuentenario de la clase en 1991, hablar del “Founder’s Day” y de las reuniones que llevaban a cabo con sus compañeros de clase. ¿Podríamos contar con sus recuerdos?
Teníamos una copia del libro Acridulces que me había dado la hija menor de doña Loida, Avaris. ¿Podrían algunos de estos versos dar voz a Loida, la joven estudiante?
Con la ayuda inconmensurable e incondicional de la Profesora Francis, nos dimos a la tarea de reconstruir el tiempo, y ya en disfrute de la licencia, que se nos concedió en junio de 1997, empezamos a conocer a los y las que se convertirían en colaboradores y coautores de este trabajo a los que agradecemos su tiempo, interés y confianza y a los que entregamos el producto de este año compartido. Gracias.
Gracias Sra. Aída d’Andrea, Dr. Samuel Corchado, Sra. América Hernández, Profesora Antonia P. Martínez (Francis), Dr. Angel M. Mattos, Sra. Julie Michelli, Sra. Pura Platti, Sra. Clara Luz Saliva, Sra. Gladys Vega y Dr. Samuel J. Vélez. Gracias a nuestros amigos y amigas Anita, Celeste, Emiliana, Juan Diego, Laureana, María, Mauro, Melania, Severiano y Violeta. Gracias a Toñita Olivieri, la segunda hija de doña Loida, a Avaris Castro y a todas las personas que han colaborado de una u otra manera con este proyecto y al apoyo que me ha dado la Directora del Departamento de Ciencias Sociales, Profesora María I. Barbot.
Gracias Dorcas, por cuidarme, llevarme, traerme, escucharme, corregirme, estimularme y darme ideas cuando éstas se me perdían.
Triunfo
Loida Figueroa Mercado
(Acridulces pag.21)
Yo la ví partir un día alegre
En que el sol se desbordaba en el espacio,
Yo la ví partir un día alegre
Coronado de flor y de topacio.
Yo la ví empezar la dura brega
Con frente alta y voluntad de hierro
Yo la ví empezar la dura brega
Sumida en su monjil y triste encierro.
Yo la ví seguir en su camino
Soñando en el momento de la siega,
Yo la ví seguir en su camino
Con la dulce esperanza del que riega.
Yo la ví cruzar los largos años
Subiendo los peldaños de la gloria,
Yo la ví cruzar los largos años
Huyendo de lo vil y de la escoria.
Yo la ví llorar fuertes derrotas
Tranquila en su cantar de tristes voces.
Yo la ví llorar fuertes derrotas
Alejada del mundo y de sus roces.
Yo la ví sufrir las deserciones
De sus amigos falsos y orgullosos.
Yo la ví sufrir las deserciones
Que la hacían emitir hondos sollozos.
Yo la ví estudiar año tras año
Venciendo escollos y escalando cumbres.
Yo la ví estudiar año tras año
Impidiendo de la gloria el cruel derrumbe.
Yo la ví llegar a la azul meta
Que la había iluminado por la vida,
Yo la ví llegar a la azul meta
Librada de tristezas y de heridas.
Yo la ví sentir en sus oídos
Aplausos estruendosos en concierto
Yo la ví sentir en sus oídos
Alabanzas de su fe y de su acierto.
Yo la ví sonreír ante su triunfo ¡
Sin un leve vacilar de su cabeza.
Yo la ví sonreír ante su triunfo
Con la dulce esperanza del que reza.
Yo la ví partir un día alegre
En que el sol se desbordaba en el espacio.
Yo la ví partir un día alegre
Coronado de flor y de topacio.
1935
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El poema Triunfo, fue escrito en 1935. La autora tiene 18 años y todavía no se ha graduado de Escuela Superior. Pareciera que la joven poeta estuviese soñando con su futuro, de estudio y luchas por superar un destino que sus circunstancias económicas y sociales le presentan oscuro y negro “ cual las tristezas de la noche” como lo plantea ella misma en el otro poema escrito ese año, titulado Obscuridad. ( Acridulces ,13)
Pero mi vida no avanza; en su camino
Se ven mil enemigos en acecho,
Que quieren desviar este destino
Que la mente inmortal soñó en mi pecho.
Más yo veo hacia lo lejos una estrella
Que ilumina el sendero que me falta,
. Es la dulce esperanza que destella
Los rayos esplendentes que me encauzan.
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La joven Loida está decidida a triunfar y así lo expresa en estos versos anticipatorios
Y venceré, llegaré a lo que deseo,
Con la fe en el Salvador que así me guía,
Sin temer al enemigo cruel y fiero
Que quiere detener mi travesía.
Y si acaso pereciere yo en la lucha
Y muriere bajo el yugo honrado y fuerte
No lloraré de dolor en la agonía
Pues luché con valor hasta la muerte.
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Una Voz
Esta es su voz. Voz de lucha y de empuje, voz que estará presente en este trabajo hecho de los recuerdos de quienes estudiaron con ella, la admiraron y la amaron. Hay otra voz y es una voz de soledad, de amores fracasados y de sueños truncos, voz de desesperanza de una joven que, a pesar de estar empezando a alcanzar las metas profesionales ambicionadas no consigue el amor tan esperado.
Es esta última la voz que predomina en el poemario Acridulces, que analizaremos en la última parte de este libro. Pasemos ahora al Tiempo Dos.
TIEMPO DOS
Al revés de lo que se espera normalmente, en esta historia el Tiempo Dos nos prepara para conocer el Tiempo Uno. El reencuentro de los y las estudiantes de la Clase del 41, cincuenta años después de su graduación hará que algunos de los lazos que parecían desatados, se vuelvan a amarrar. Pero no nos podemos adelantar. Vayamos en orden.
Es el día 25 de agosto de 1990. En las escaleras del Poly, lugar significativo para todo estudiante y egresado de esta institución, un grupo de ex alumnos se constituyen en Comité de Trabajo para preparar la celebración del cincuentenario de su graduación. La planificación de este día había comenzado el Día de los Fundadores del año anterior.
“En 1989 Corchado, Toñita y Julie se encontraron en nuestra Alma Máter el Día de los Fundadores y hablaron de la posibilidad de celebrar el quincuagésimo aniversario de nuestra graduación. En Founders* de 1990 Julie, Toñita y yo conversamos sobre el mismo tema del cincuentenario. En esa ocasión comunicamos esa idea a Angel Mattos y él sugirió que sería formidable si su clase, la del 40, también pudiera conmemorar su Aniversario de Oro en ocasión de nuestra celebración.”(Carta de Loida dirigida a los Politutenses de la clase de 1941 invitándolos a la primera reunión pro cincuentenario, el 25 de Agosto de 1990).
Las Escaleras
La instantánea, como pasa a menudo, cortó las imágenes de Angel y Loida. Los vemos en otra foto tomada el mismo día. Luego están Toñita, Julie, Eva y José Pérez
Mirando esta foto, Severiano nos explica:
-Esas escaleras continúan siendo símbolo de Harris y de la educación. Para llegar es necesario poner el pie en el primer escalón y proseguir con denuedo hasta lo alto, hasta el fin, hasta la meta -pagando el precio que sea para alcanzarlo.
Para la segunda reunión efectuada el 20 de octubre del mismo año encontramos a Loida presidiendo el Comité Timón. Los otros miembros de la directiva son Mattos y Corchado como primer y segundo vicepresidente respectivamente, Toñita es la secretaria, y Julie tiene a su cargo la tesorería. Han escogido el 2 de marzo para realizar la actividad y han incorporado al proyecto a las clases de 1939 y 1940, los y las estudiantes con que compartieran las largas horas de estudio, trabajo, diversión, planes, esperanzas y amores. Para recordar la fecha sembrarán un árbol e instalarán un banco en el hermoso Campus de las verdes colinas.
Atrás, a la derecha, se ve la ceiba
-Hicimos esa actividad con mucha esperanza. El árbol de ceiba es sumamente significativo y se trata de conservar, recuerda Corchado años más tarde. .
Ese mismo año la clase cincuentenaria amadrinará y apadrinará la clase graduanda de la Universidad Interamericana para lo cual han solicitado a la Administración del Recinto de San Germán.
“que se establezca como costumbre invitar a los miembros de las clases que cumplan 50 años de haberse graduado a que asistan como padrinos y madrinas a la colación de grados de la clase que se gradúa cada año, empezando por nosotros” (Proyecto de Resolución, firmado por LFM, por la clase de 1941 ).
Un año más tarde la Asociación de Ex Alumnos del Poly-Inter realizará en el campus de Río Piedras, una actividad de reconocimiento a tres de sus ex estudiantes distinguidos. Una de las dos mujeres en recibir este honor fue la Dra. Loida Figueroa, distinguida en el campo de la Educación. El Licenciado Juan de Dios Quiñones, ya fallecido, escribe la semblanza que titula Sra. Loida Figueroa Mercado, ex-alumna distinguida (El Callejón de la Amargura).
TIEMPO UNO
Esta historia es la historia de las amistades que comienzan en el año 1937, en el mes de agosto. Algunas más íntimas, otras más distantes, forman parte de la memoria colectiva del grupo de compañeros que comparte esos años formativos, todos y todas son en alguna manera pioneros, casi todos son estudiantes de excelencia y los que no son tan fajones, son responsables y están comprometidos al menos con su propio éxito.
-Mi primera nota en física fue una F. Pensé que no podría proseguir. El Dr. Smith, quien era el profesor de física dijo que yo iba a poder. Me dije a mi mismo -Aprenderás también trigonometría. Busqué un libro de esta materia y la estudiaba al mismo tiempo que estudiaba física. Con mi tesón finalmente aprobé la física con A. Eso es tenacidad. Sólo así se llega a la meta. Si uno se deja vencer, ya está vencido. La victoria o el fracaso están dentro de uno mismo, dentro de la voluntad, dentro del creer con firmeza en la capacidad propia. Es necesario estar dispuesto a pagar el precio por la meta que nos hayamos propuesto.(Severiano)
Los y las estudiantes participan en nueve o diez organizaciones formales cuyo propósito es desarrollar los intereses y destrezas individuales de los y las estudiantes, o para dirigir o reforzar la formación religiosa de los mismos. Algunas estudiantes reúnen los requisitos para pertenecer a la sororidad y 2otros y otras se afilian a asociaciones religioso-sociales.
A medida que se van conociendo, los y las estudiantes recién llegados forman o se integran además, a grupos informales de afiliación voluntaria donde van desarrollando relaciones de amistad y compañerismo, casi de hermandad. Es a través de la participación en estas asociaciones y grupos de iguales o peer groups que se van estableciendo relaciones de carácter duradero que trascienden en ocasiones los años de separación que siguen a la graduación y el desarrollo profesional e individual de cada uno de sus miembros.
-Las amistades eran amistades duraderas, los de primer año conocíamos a los de cuarto año porque éramos poquitos y todos nos conocíamos .De hecho, después al tiempo nos veíamos por allá, en otros sitios de la Isla..-Mira fulana..! Y era una persona de la clase de tres años después que la mía. Y ella me reconocía a mi también. Así fue la cosa.(Juan Diego).
Exactamente así fue. Cuando analizamos las respuestas al instrumento que hemos llamado Escala de Intensidad de Amistad, encontramos referencia a 103 personas distribuidas de la manera que se presenta en la gráfica siguiente:
E.I.A. Personas seleccionadas por sexo y año de graduación.
La cantidad de personas mencionadas en estas respuestas corresponde al 68.6% de los estudiantes sometidos a consideración, lo que es indicativo de una red de relaciones muy intensa en la que participaban los estudiantes de las diferentes clases. (Para una explicación detallada de este instrumento, ver Apéndice 1).
El Poly era todavía una institución pequeña en que predominaban las relaciones de tipo primario por lo que se hizo difícil discriminar en cuanto a diferencias en la frecuencia de interacción. -Todos los estudiantes se encontraban todos los días, en la clase, en el comedor o en la hora social dice Mauro, y Emiliana agrega - y en las horas de “Chapel”.
La asistencia a los servicios religiosos y el régimen de internado hacen extensivo este modelo de interacción a la facultad y al otro personal de la institución fortaleciendo así los propósitos formativos de la escuela soñada por sus fundadores.
La época de la fundación del Instituto Politécnico (1912), corresponde también a un período de intenso esfuerzo gubernamental por imponer el inglés como idioma de instrucción en Puerto Rico, esfuerzo que había comenzado inmediatamente después del cambio de soberanía (1898). Consciente de la importancia de la asimilación lingüística de la población puertorriqueña para poder lograr una cabal absorción cultural de este pueblo, el gobierno colonial promueve la enseñanza en inglés en las escuelas públicas. El uso casi exclusivo del idioma inglés como medio de comunicación favorece el proceso de asimilación, de americanización del puertorriqueño. El sistema de internado del Politécnico favorece esta asimilación ya que todas las actividades se llevan a cabo en inglés, relegándose el vernáculo a la comunicación entre los estudiantes y a algunas situaciones que Emiliana describe más adelante. Esta estrategia continúa cuando el Politécnico deja de ser una escuela primaria y secundaria para convertirse en un Colegio Universitario
-La vida era en inglés. Este es un detalle que debes saber. Excepto español y francés todas las clases eran en inglés, y en el “social hour”, la mayor parte de la conversación era en español, y en los dormitorios, pero como tú tenías que hablar con la facultad y la facultad estaba “ever present everywhere” entonces tú tenías que hablar inglés. Hasta cierto punto resultó ventajoso porque aprendimos el inglés no sólo del salón y del libro sino el conversacional sin pagar por laboratorio ninguno. Alguna gente hablaba alemán porque estaban los Fromm y Dr Wolf. Y estaba don Luis Santullano y don Cristóbal Ruiz que no hablaban inglés porque esos eran españoles, refugiados de allá, republicanos. También hablábamos español con el personal no docente, en la librería, en las reuniones de los clubes estudiantiles, en las clases de arte y de deportes, en la Masa Coral, en el Plan Industrial y en la clase de español.(Emiliana)
María refuerza este comentario recordando que el Dr. Palmer, de Zoología, su esposa Rachel Palmer, que fue maestra de inglés y todos los profesores que trajeron originalmente, no hablaban español; tal vez lo entenderían pero jamás lo hablaron.
-El que fue marido mío, jamás habló español .Y yo no le entendía bien el inglés en aquella época, a veces me diría algo, yo creía que me estaba diciendo algo bueno y sabe Dios lo que me decía. Nosotros teníamos que aprender el inglés.
Citamos al Dr. Seda Bonilla cuando escribe que en el año 1937,
...“llegó a alcanzar tal nivel de intolerancia el régimen americanizante, que se llegó a expulsar del sistema educativo a una maestra que testificó ante un comité del Civil Rights Union de Estados Unidos, en favor del uso del español como l enguaje de la enseñanza en Puerto Rico” Se trataba de doña Inés Mendoza (1970 ,114).
En los informes del Censo de 1940 encontramos una tabla acumulativa que explica:
“La rapidez con la que la población de Puerto Rico ha adquirido el idioma inglés se indica por las cifras contenidas en la tabla 2, que consigna datos para los últimos cinco censos en relación con la población clasificada como que ‘hablan inglés’ o ’no hablan inglés,’ y también por raza y sexo” (Población de Puerto Rico por Municipalidades y barrios 1940-1935).
Según esta tabla en 1910, 28,262 personas, sólo un 3.6 % de la población, hablaban inglés contra un 96.4 %, es decir 753,338 personas que no lo hablaban. En 1935 estos números habían cambiado a 22.9 % o sea 283,897 angloparlantes contra 77.1 % , 954,052 personas que no sabían inglés.
Separado por sexos el porcentaje es de 25.1 % (118,046) “varones de 10 años o más” y 22.4 % (106,535) “hembras de 10 años o más” que hablaban inglés y 74.9 % (353,142) hombres y 77.6% (368,423) mujeres que no lo hablaban en 1935.
Para 1910 el dato no aparece separado por sexo, pero sí se indica el color de los hablantes o no hablantes. 7,894 personas “ de color” (3.0%) hablando inglés y 257,507 (97.0 %), que no lo hablan.
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