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DOS
CAPITULO DOS
LA MUJER EN AMERICA LATINA. EUGENIO MARIA HOSTOS
Y LA REVALORACION DEL PAPEL DE LA MUJER (1873)
Roberto Pérez Ruiz
"Tenemos amigas para el placer, y esposas para darnos hijos y gobernar la casa"
(Demóstenes).
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En este capítulo el Dr. Roberto Pérez describe la situación de la educación chilena en el S XIX, hasta 1873, elaborando luego sobre la posición de Hostos ante la educación científica de la mujer y la oposición que encuentran sus opiniones en el poeta conservador Luis Rodríguez Velasco.
(Este capítulo fue publicado en Atenea, Revista de la Universidad de Puerto Rico, Recinto Universitario de Mayagüez, 3ª época, Año XIII, Nº1-2. Diciembre 1993, pp. 159-182)
INTRODUCCIÓN
Para analizar lo visionario y notable de las conferencias de Eugenio María de Hostos sobre la educación científica de la mujer dictadas en la Academia de Bellas Letras en 1873, es necesario presentar un cuadro del desarrollo de la mujer que involucra su situación, su condicionamiento, su rol, y de aquí el progreso o retroceso de su educación señalando los puntos más sobresalientes y los criterios opuestos que lo marcan.
PRIMERA PARTE: LA EDUCACIÓN CHILENA EN EL SIGLO XIX (hasta 1873)
Desde los albores de la independencia encontramos evidencias de la preocupación de los líderes del movimiento separatista por el mejoramiento de la instrucción primaria ya que ellos pensaban que la cultura del pueblo afianzaría la independencia nacional. Esto hizo que la Junta Gubernativa dictara un decreto el 21 de agosto de 1812 en el que se ordenaba a los regulares de los conventos de hombres y mujeres, a crear escuelas para niños y niñas. Esta medida fue muy resistida por las religiosas debido a los problemas que estas innovaciones causarían en los conventos y monasterios. Hay que considerar que hasta 1812 en Chile no existían escuelas primarias femeninas; lo que no es de extrañar atendiendo las aprehensiones de la época ante la educación de la mujer.
La Junta de Gobierno, el 18 de junio de 1813, dictó un reglamento para maestros de primeras letras, el que puede considerarse como la primera Ley de Instrucción Primaria. Este señala que "se establecerá en cada villa o aldea de 50 familias una escuela de mujeres en donde se enseñe a las jóvenes leer y escribir y aquellas costumbres y ejercicios análogos a su sexo". Desgraciadamente la falta de maestros, locales y el material necesario para el sostenimiento de la escuela impidió que los establecimientos de niñas funcionaran en ese momento.
Años después en 1819, se vio un nuevo intento por crear escuelas primarias; se percibe así cómo los Cabildos, a pesar de sus dificultades económicas sostenían escuelas gratuitas. En 1823, en Santiago, se contabilizaban dos escuelas fiscales de hombres y dos de mujeres además de otras existentes en distintos puntos del país.
Un nuevo paso se dio en la constitución de 1833 en la que en uno de sus puntos establecía: "la educación pública es una atención preferente del Gobierno". Esta intención se refleja en un informe de 1843 que señalaba la existencia en Santiago de 78 escuelas primarias, de las que 8 eran municipales, 7 conventuales, 3 parroquiales y 60 particulares.
En estos años el romanticismo que estaba invadiendo la sociedad europea desde las primeras décadas del siglo XIX, también estaba prendiendo en el mundo social chileno en variadas formas: en el arte literario, en el espíritu de la sociedad, en el arte escénico, en el teatro, la música, la política, las .costumbres, en general en todas las formas en que se expresan los grupos sociales; por lo tanto el movimiento literario de 1842 que agitó la sociedad chilena no sólo fue literario, en el fondo incluía un gran contenido social. No fueron extraños a este movimiento los expatriados argentinos Sarmiento, López, Gutiérrez, Alberdi y Mitre, el venezolano Andrés Bello y una pléyade de otros extranjeros ilustres, unidos por la problemática educacional que como dice Amanda Labarca "pusieron la nota que iba a hacer surgir por contraste y servir de acicate a las mentalidades chilenas de aquella época.
Por lo expuesto no es de extrañar que en 1842 se creara la Escuela Normal de Preceptores y pocos años después, en 1854, se creara la Escuela Normal de Preceptoras, evidenciándose de este modo lo señalado en el Estatuto Orgánico de 1813, que había reconocido a las mujeres igual capacidad que a los hombres, pero que hasta ese momento no había tenido un efecto real.
Para entender el espíritu que animaba en esos años a gran parte de las autoridades educacionales es pertinente remitirnos a lo expresado por el rector de la Universidad de Chile don Andrés Bello, que en 1854, refiriéndose al objeto principal de la instrucción dice "Es el recto ejercicio de la inteligencia que habitúa a los alumnos a pensar por sí mismos, imponiendo actividad a sus facultades y enseñándoles a hacer uso más acertado y legítimo de ellas.
El aprendizaje de los idiomas, de la historia, de la filosofía, de las ciencias, es lo que proporciona los hechos indispensables para el ejercicio combinado y conveniente de todas las facultades sin desdeñar algunas, con motivo de la adquisición del expresado conocimiento.
Esta preocupación se tradujo en la Ley Orgánica de Instrucción Primaria promulgada el 24 de noviembre de 1860 que determinó entre sus puntos principales: "La instrucción dada por el Estado será gratuita, extensiva a las personas de ambos sexos".
En 1860, se crea, también, la Inspección General de Instrucción Primaria a cargo de un Inspector General que cuatro años después presenta un informe crítico sobre el número y estado de las escuelas públicas, del que presentamos algunos datos indicativos:
Escuelas de mujeres 201
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Escuelas superiores de niñas 5
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Escuelas de hombres 366
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Escuelas superiores de niños 16
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En 1867, se dicta un reglamento que fue regularizando año tras año la organización administrativa de estos establecimientos. Se crearon nuevas escuelas superiores así como otras escuelas de niñas ya que su número, como se vio recientemente, era mucho menor que las de niños. Se puso, asimismo un mayor control en la asistenciade los alumnos a clases. Un año después, un nuevo reglamento sobre el régimen interior de las escuelas modificó el programa de estudio agregando nociones de Higiene, Ejercicios de Escritura, Dictado, Dibujo Lineal, Música y Ejercicios Gimnásticos para los niños de ambos sexos.
En la década del sesenta aumentan los artículos escritos por personas tanto nacionales como extranjeras que hacen presente su preocupación por mejorar la instrucción general de la mujer. Entre ellas recordemos a Guillermo Matta que con su pasión acostumbrada afirma: "la mujer ilustrada es la madre perfecta". Otro artículo, insistiendo en la Educación Popular señala "Por eso, en el estado actual de adelanto y civilización de la humanidad la instrucción ha tenido que seguir un movimiento de progresión acomodado al espíritu liberal del siglo...". Poco después llama la atención un artículo titulado "La mujer como agente de Instrucción" firmado por Jules Simón que señala:
"Cuando se educa un niño se ilustra solamente al hombre, cuando se educa una mujer es la familia la que se ilustra."
Como último artículo citaremos uno firmado por M. Virchow titulado "La Educación de la mujer en vista de su vocación" (traducción del alemán). El autor afirma que la mujer debe ser instruida porque ella es la base de la familia. Además de la enseñanza particular religiosa, creada para difundir la fe católica y que daba nociones elementales de educación, existía la enseñanza particular laica que empezó a difundirse lentamente sólo después de la independencia y únicamente hacia las ciudades más importantes de Chile: Copiapó, Santiago y Concepción, las que por su actividad económica y social habían atraído a los hombres chilenos y extranjeros más cultos. En cuanto a nuestro tema en particular, La Educación Científica de la Mujer, debemos tener presente que hasta entonces, la única instrucción que ésta había recibido era impartida por algunas religiosas que le enseñaban a coser, tejer y otras actividades afines, además de nociones de lectura y aritmética.
La falta de instrucción de la mujer en esos años hacía que algunos viajeros extranjeros comentaran que su trato social era frívolo insípido y sin interés.
Pocas habían sido las mujeres que se habían atrevido a rebelarse ante una sociedad que consideraba que las mujeres no tenían necesidad de estudiar, incluso algunos, estimaban que no tenían la capacidad para ello. Se pensaba que su misión en la vida era ser sólo una buena esposa y madre. Entre las mujeres inquietas que se habían atrevido a enfrentar la suspicacia social podemos recordar algunos ejemplos: Doña Dolores Egaña Fabres, que fue la primera mujer en matricularse en la Facultad de Filosofía de la Real Universidad de San Felipe en 1810, con el fin de seguir estudios universitarios. La situación bélica que vivió el país en esos años le impidió cumplir su deseo. Doña Luisa Recabarren de Marín estudio Historia, francés y teología con fray Camilo Henríquez, el que había enseñado latín a doña Carmen Lastarria, la que además hablaba francés e italiano y había efectuado estudios de Derecho Internacional con don Andrés Bello.
En relación a los establecimientos que impartían enseñanza femenina se recuerda como el de mayor prestigio el fundado en 1828 por la señora Fanny Delaunay de Mora, esposa del literato liberal José Joaquín de Mora. Este colegio, impartía, entre las asignaturas, algunas muy novedosas como la gramática castellana y el francés tan resistido, según algunas fuentes, como lo indica el artículo publicado en de 1821 que narra un hecho ocurrido a una niña de diez años a la que un fraile mercedario había negado la absolución por que aprendía francés. En relación a lo dicho, otras fuentes discrepan señalando que, en los últimos años de la colonia y luego durante la independencia, la enseñanza femenina había hecho notables progresos, impartiéndose en colegios de religiosas y en algunos colegios particulares de señoritas, además de la aritmética, gramática, catecismo, latín, historia sagrada y literatura, el estudio del inglés y del francés.
En forma casi simultánea con el colegio de la señora de Mora, se había fundado otro colegio de señoritas a cargo de madame Ana Versin, el que era preferido por las familias de tendencias conservadoras.
En 1832 las educadoras argentinas Dámasa Cabezón de Córdoba y Manuela Cabezón de Rodríguez fundaron un colegio que alcanzó gran prestigio en sus 17 años de existencia. Estas abnegadas profesoras prosiguieron su labor en pro de la educación femenina fundando posteriormente colegios de señoritas en La Serena y años después en Copiapó, ciudad que como ya lo dijimos, era un importante centro económico y cultural.
En este interés por la educación no puede dejar de mencionarse a la señora Mercedes Cervelló, cuya principal preocupación fueron los estudios científicos. En 1845 creó en Santiago un colegio de niñas que mereció el respaldo de la comunidad y los aplausos del gobierno.
En ese mismo año se puede decir que se inició la actividad docente de la señora Mercedes Marín del
Solar la que dedicó su vida a trabajar sin descanso por la educación de la mujer; entre sus actividades se recuerdan unos programas de estudio con ese fin. Otro nombre que merece recordarse es el de la señora Carmen Aguirre, que fundó en Copiapó una escuela mixta, donde recibían educación, niños y niñas pertenecientes a las familias más destacadas del lugar. En 1870 su establecimiento se transformó en escuela fiscal continuando con su mismo prestigio.
Finalizaremos estos ejemplos mencionando a doña Antonia Tarragó, fundadora del colegio de Santa Teresa en 1864. El buen nivel alcanzado por los estudios impartidos y el interés demostrado por las estudiantes hizo que la señora Tarragó emprendiera una ardua campaña en 1872 por lograr que el Consejo de Instrucción Pública concediera a sus alumnas la validación de sus exámenes. Igual esfuerzo desplegó otra gran educadora, doña Isabel Le Brun de Pinochet la que había fundado un colegio de señoritas cuyos estatutos mostraban una clara tendencia humanista. Estos colegios son los primeros en incluir entre sus materias asignaturas de carácter científico, las que hasta ese momento, sólo se habían impartido en la enseñanza masculina.
Hemos mostrado un breve resumen del desarrollo de la educación femenina en Chile desde la independencia hasta 1872 aproximadamente, con la intención de señalar algunos de los establecimientos que se crearon y los nombres de las educadoras que les dieron vida. Refirámonos ahora a otras personalidades que, a través de sus escritos lucharon por lograr el objetivo deseado. Ese movimiento que tuvo un gran impulso en los primeros años de la década del setenta era el lógico corolario del gran movimiento en pro de la educación que había estremecido a Europa desde principios de siglo.
Iniciaremos este recuerdo destacando el aporte a este fin educacional de la señora Eduwigis Casanova de Polanco quien en 1870 escribió una obra sobre la Educación de la Mujer. En ella desvirtúa con sólidos argumentos las críticas que se le hacían al derecho que tiene la mujer de aprovechar su inteligencia en lograr una instrucción mayor.
En 1871 encontramos el trabajo de don Julio Menadier que inicia su interesante artículo reconociéndole a la mujer su capacidad para estudiar igual que al hombre, sólo que su estudio específicamente orienta las facultades y la actividad femenina hacia ocupaciones relacionadas con la actividad agrícola. En diciembre de 1872 encontramos un interesante artículo de don Máximo Lira, que aboga por la admisión de la mujer en la enseñanza superior y propone que se le reconozcan iguales derechos civiles y políticos que al hombre.
Otra luchadora incansable en su preocupación por instruir a la mujer fue doña Rosario Orrego de Uribe. Artículos en que manifiesta sus inquietudes se encuentran en diversos periódicos de la época. Especial atención merece una sentida poesía que leyó en la Academia de Bellas Letras.
Transcribiremos las estrofas más representativas.
La vida misma de los grandes pueblos
como en su espejo se refleja en ella:
Si es instruida y virtuosa, antes que bella,
Allí habrá dicha, libertad,unión.
¡Si abandona su rica inteligencia
Bajo el ocio fatal que la domina,
Si no estudia, no piensa, no imagina
Más allá de lo frívolo y trivial!
Mostrarle el vasto campo de estudio,
Premiad con noble aplauso su desvelo,
y amante, inteligente, os dará un cielo Dando al hogar la dicha y el amor.
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SEGUNDA PARTE: POSICION DE HOSTOS ANTE LA EDUCACION CIENTIFICA DE LA MUJER
Eugenio María Hostos había llegado a Chile en Diciembre de 1871, y durante el tiempo que había convivido con sus contemporáneos chilenos surgió una fraternal amistad fundamentada en ideales comunes libertarios, intelectuales, sociales y educacionales. En referencia a estos últimos, desde hacía algunos años se había hecho evidente en Chile la necesidad de una mejor implementación escolar, de un mayor número de instituciones docentes, de reformas en los planes y métodos de enseñanza, en general, en todo el sistema educativo, tanto en la instrucción primaria, como secundaria y superior. Así vimos en el apartado anterior como se gestaron algunos cambios y cómo se anhelaban otros, delineándose muy claramente en este desarrollo las posiciones marcadamente divergentes de los tradicionalistas y los de avanzada. Sin embargo, las consideraciones sobre el rol que debía desempeñar la mujer, sobre sus capacidades, deberes y derechos, no habían cambiado fundamentalmente y por ende tampoco se había planteado la necesidad de modificar los programas de enseñanza femenina, reducidos a educar a la mujer para conducirla a su misión tradicional de madre, esposa o amante, es decir participaba del porvenir social en forma sólo indirecta como complemento del hombre.
"La Educación Científica de la mujer" fue presentada en forma de dos discursos consecutivos, ante el auditorio de la Academia de Bellas Letras, el 25 de Mayo de 1873. La lectura del texto permite distinguir, por una parte, el pensamiento de Hostos con respecto a los fundamentos y objetivos de educar a un mayor nivel a la mujer y la forma práctica de hacerlo; así como el ideal éticoeducacional de su autor, basado en gran parte en el concepto positivista del sistema educacional y de la filosofía de vida.
Sus primeras palabras se refieren a los principios de la Academia de Bellas Letras, que se identificaban plenamente con sus ideales y con sus proposiciones presentes en estos discursos; principios no tan sólo en cuanto a la literatura, sino a toda su forma de pensar, de apreciar la vida, tan relacionada con el positivismo, a que antes nos referíamos. Hostos sintetiza el objetivo de la Academia:
"Esta Academia quiere un arte literario basado en la verdad, y fuera de la ciencia no hay verdad."
Esta referencia le respalda oportunamente, previendo una respuesta indignada y oposición, que efectivamente ocurrió y que analizaremos en el momento adecuado.
A continuación explora, basándose en su concepto general de la entidad humana, la relación Hombre-Mujer-Sentimiento, estableciendo una ecuación lógica:
Premisa uno = el sentimiento despierta el amor a la verdad y es el hilo conductor de la vida
Premisa dos = el sentimiento es inestable en el hombre, pero constante en la mujer.
Conclusión = si la mujer es sentimiento, debe educarse.
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Hostos no estaba conforme con el papel asignado a la mujer en esa época, con su claridad visionaria y su raciocinio lógico le parecía indigno, lastimoso; por eso expresa:
"es una planta que vegeta, no una conciencia que conoce su existencia"
Era un ser humano no dirigido por razonamientos, que no utilizaba su inteligencia, que no desarrollaba sus capacidades y por ende, advierte Hostos, era un ser peligroso de darle la dirección de sus hijos, es decir a la postre, del porvenir, si ni siquiera:
"hemos sabido entregarle la dirección de su propia vida"
He aquí una de las motivaciones, de las razones para educar científicamente a la mujer: el prepararla para beneficiar su papel de madre. De este modo la educación científica aplicada al sexo femenino llevará por encadenamiento lógico a la formación de un mejor mundo, de una nueva realidad social basada en la verdad, con principios éticos y lejos de pensamientos dañinos:
"daos madres que enseñen científicamente a sus hijos, ellos os darán una patria que obedezca virilmente a la razón, que realice concienzudamente la libertad, que resuelva despacio el problema capital del Nuevo Mundo, basando la civilización en la ciencia, en la moralidad y en el trabajo.."
Señala la estupidez de prescindir en el manejo del poder social de la "mitad del género humano" contraviniendo así a las mismas leyes naturales que les han dado facultades creadoras y morales sin discriminación de sexo. Convierte así a la educación tradicional que mantenía a la mujer en ese lugar discriminatorio, en un concepto antinatura. Sin enseñanzas adecuadas la mujer sólo puede ayudar y ayudarse en la formación física y no psíquica, quedó por tanto excluida del destino que deben tener los humanos, transformarse a sí mismos y ayudar a los demás a cambiar de "hombrebestia" a "hombreángel". Ella queda excluida de dicha responsabilidad y por esto Hostos especifica, o más bien demanda que se establezca su derecho a que viva racionalmente, entregándole por medio de una educación científica la responsabilidad:
"ante sí misma, ante el hogar y ante la sociedad"
Notemos que su primer deber es "ante sí misma" y éste es el punto clave de la diferencia del pensamiento hostosiano con la mayoría de sus contemporáneos; aún los que aceptaban el desafío del cambio en la educación femenina lo hacían para mejorar su rol social de madre y de compañera.
Educar en una base científica al desarrollar las facultades y la personalidad da responsabilidad y ésta, asevera el autor, consecuentemente hace desaparecer el desorden moral e intelectual individual y socialmente. La conciencia es educable y cuando ésta ya logra los conocimientos, se juntará a ellos el sentimiento y la voluntad, de este modo el ser humano obtiene todo su poder y satisface todas sus posibilidades. Hostos prosigue afirmando que es tan evidente y tan obvio que la mujer dirija mejor su corazón cuando más educada esté su conciencia, sus actividades serán más saludables cuando mejor desenvueltas estén sus facultades por lo que
"es necesario, indispensable, obligatorio educar científicamente a la mujer"
Especifica que si la mujer valora y desarrolla todo lo que sus facultades le permiten, está libre de errores y de su condición de esclavitud en que se encontraba retenida por su propia ociosidad intelectual. Enfatiza que debe educársela, dándole la verdad universal, todos los conocimientos sobre las leyes inmutables del universo y de las sociedades. Así su facultad de conocer será desarrollada y como ésta está íntimamente ligada a las facultades de sentir y de querer, facultades indisolubles y amalgamadas, abarcará todo su ser y todo lo posible de desarrollar, y ya responsable en su actuar ya sea en su calidad de madre, esposa y amante será una influencia que dará a su hijo, esposo o amante la felicidad y armonía que proporcionan el vivir intelectual y moralmente: el hombre "sería hombre completo".
Vemos que según el análisis de Hostos, el conocimiento de la verdad que desarrolla la conciencia individual, conlleva el avance de la conciencia social y de esta manera puede existir progreso: ésa era la esperanza del puertorriqueño. Y la razón de su enardecido ataque a los que se oponían de palabra o hecho a cualquier reforma en el sistema educativo de la mujer. Es, asimismo, el objetivo de presentar en la práctica un programa de estudios, planificado y fundamentado, para no dejar solamente en teoría la posibilidad de desarrollar las facultades intelectuales y morales de la mujer. Hostos deseaba hacerlo una realidad.
El programa se basa en el conocimiento de todas las leyes generales del universo, cuyo desconocimiento produce las alteraciones y problemas. Antes de entrar en el programa mismo proporciona una explicación de cómo son dichas leyes y en que forma ellas determinan las condiciones en que se verifica la vida toda, las relaciones inalterables y eternas que mantienen el orden universal y cuyo conocimiento es por tanto indispensable a cualquier ser humano, hombre o mujer, el que debe conocerlas:
"para acatarlas y obedecerlas libremente y para armonizando con ellas las condiciones de su propia vidaconocerse y dominarse, conocer el planeta que habita y dominarlo, conocer el universo de que es parte y dominarlo por la razón y la conciencia"
Estas leyes, objeto del conocimiento humano, son cognocibles por nuestras facultades intelectuales de intuición, inducción, deducción, observación, analogía, etc. Los sentidos dan una pauta del conocer y la razón permite sacar la verdad por medio de las capacidades recién enumeradas; los sentidos, como una de las tres parcialidades que componen el ser humano, son instrumentos de descubrimiento y comprobación, pero todo lo que los sentidos pueden percibir, la razón puede conocer. Es ella la que establece hipótesis, funda axiomas, formula juicios, observa las relaciones de las cosas, intuye métodos de conocimientos, y en suma deduce la verdad.
Esta verdad no es otra cosa, por tanto, que las leyes universales que están comprendidas según el autoren las seis ciencias puras y especulativas, excluyendo y he aquí el tema de otro estudio del pensamiento y creencias de Hostos ya que toca un aspecto religioso
"Escluyendo, pues, sin negar ni afirmar, lo infinito y lo absoluto, que puede ser una verdad, y hasta el origen de la verdad pero que no es realidad para los sentidos ni conocimiento positivo para la razón"
Las seis ciencias puras y especulativas se refieren a fenómenos físicos, químicos, cosmológicos, sociales, etc..y exploran datos sobre movimiento, cantidad, fuerza, calor, electricidad, materia cósmica, vida específica, determinismo entre otros, es decir la vida que se manifiesta en todos los fenómenos que se producen en diversas condiciones, y regidos por esas leyes inalterables. Para Hostos:
"todos los seres racionales... pueden percibir toda la realidad por medio de todas o algunos de sus sentidos, pueden por medio de todas o algunas de las funciones de su razón, observar la verdad y conocerla"
Es más fácil llegar a su conocimiento, descomponiendo esos fenómenos por medio de las procedimientos del raciocinio, anteriormente mencionados y al desmembrarlos en verdades parciales se van resolviendo los enigmas y sacando las leyes parciales que los rigen, un paso más adelante se llega a las leyes generales y por ende a la verdad misma. Efectuando esta labor científica señala Hostosel ser humano ha agrupado esas leyes en los seis grupos de ciencias ya anunciados: Matemáticas, Astronomía, Física, Química, Biología y Sociología. Todas estas ramas del saber están fundamentadas en las leyes secundarias o parciales y Hostos proporciona ejemplos, uno de los cuales es:
"todas las ciencias que estudian parcialmente la naturaleza, la extensión, la actividad de los agentes físicos; las propiedades de los cuerpos; la forma, extensión, contenido y revoluciones de la tierra, son ramas de la física que estudia la ley a que todos esos fenómenos obedecen"
Este es el pensamiento del ilustre , progresista y positivista intelectual puertorriqueño con respecto al fundamento de la vida misma y por tanto de la educación: las verdades secundarias que llevan a las leyes parciales y que están contenidas en todas y cada una de las ramas del saber, y la suma de todas ellas que es la ciencia y ley general de la vida. Citemos un ejemplo más, para clarificar mejor esta explicación, este agrupamiento, esta filosofía del saber:
"¿Que son la etnología, la etnografía, la ciencia de las religiones, la política, la ética, la estética, toda la historia, todas las artes, todo el derecho, todas las legislaciones, sino ramas de la ciencia que, por estudiar el proceso de la vida en las sociedades, se llama sociología?"
De este modo razona Hostoses posible al estudiar, llegar al conocimiento de las leyes parciales y luego de conocidas ellas la ley universal y la verdad misma. Ahora bien, para estos estudios se necesita únicamente capacidad intelectual, sólo el ejercicio de la razón y:
"la razón no tiene sexo, y es la misma facultad con sus mismas operaciones y funciones en el hombre y la mujer. Por tanto, si el hombre puede llegar por el ejercicio de la razón al conocimiento de la verdad, la mujer puede también. Por tanto, si el hombre es capaz de educación científica, lo es también la mujer"
Especifica Hostos que algunos intelectuales y pedagogos compartían este reconocimiento de la similitud de facultades de ambos sexos, pero señala a la vez que ellos se quedan solamente en las opiniones o defensas de las capacidades femeninas, pero que el problema es llevar lo teórico a la práctica, es decir, hacer planes reales para la educación científica de la mujer. Reconociendo que él no estaba en posición de introducir ninguna modificación a los programas educacionales vigentes en esa época, ya que no ostentaba cargo ni título alguno que se lo permitiera, propone, con el fin de dar un paso adelante en revaloración del lugar y concepto en que hasta entonces se mantenía a la mujer, un programa diseñado por él y aplicable como curso en la misma Academia de Bellas Letras, ya que no era posible aplicarlo en los colegios secundarios. El programa consiste en cuatro series consecutivas de lecturas; tres de ellas, la primera, segunda y cuarta con siete conferencias y la tercera con seis. Ellas incluyen toda la materia y antecedentes para comprender las verdades parciales, el enunciado de las leyes parciales y los fenómenos observables. Enraiga este plan de estudios científicos en el sistema educacional positivista, comtiano con el cual concuerda plenamentedel conocer partiendo del enunciado de la ley general y de ahí descender al material recién explicado.
El orden de las diversas conferencias o lecturas está basado en esos fundamentos educacionales. Ellas tienen un orden correlativo de explicación de cada materia de la misma asignatura. Por ejemplo, se supone que la primera conferencia en las cuatro series corresponde a Matemáticas, la segunda a Astronomía etc. pero lamentablemente, como ya lo expresamos, existe una conferencia menos en la tercera serie o ciclo, lo que desplaza los temas. Además hay una ausencia de la correspondiente conferencia de la materia de Química en la tercera serie. Presumimos que pueda existir una falla en la publicación, tomando en cuenta lo metódico y cuidadoso del trabajo de Eugenio María Hostos, a través de toda su extensa producción.
Para hacer más comprensible todo el plan y estos errores de presentación estimamos necesario graficar un cuadroresumen de las cuatro series, sus conferencias y las ciencias correspondientes:
1ª. Serie
Consecutiva
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2ª. Serie
Consecutiva
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3ª. Serie Consecutiva
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4ª. Serie
Consecutiva
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Ciencia
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1ª. Conferencia
El universo físico.
Ley de extensión y movimiento.
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1ª. Conferencia.
Ley de extensión y movimiento. Matemáticas puras. Mecánica racional.
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1ª.Conferencia.
Leyes secundarias que dependen de la ley de extensión y movimiento Cantidad.Forma.Fuerza.
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2ª. Conferencia.
Cantidad,forma,fuerza. Matemáticas mixtas.
Mecánica aplicada.
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MATEMÁTICAS
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2ª. Conferencia.
El sistema planetario. Ley de atracción y gravitación
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2ª. Conferencia.
Generalidad de la ley de atracción. Ciencias derivadas de ellas.
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2ª. Conferencia.
Leyes secundarias de atracción y gravitación Distancia, volumen, etc.
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3ª. Conferencia.
Ciencias que corresponden a las leyes que rigen el cosmos: Cosmografía, meteorología, etc.
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ASTRONOMIA
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3ª. Conferencia.
Descripción del globo
terrestre y los agentes físicos en él.
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3ª. Conferencia.
Generalidad de la ley de agentes físicos.Ciencias que se derivan de ellos.
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3ª. Conferencia.
Fenómenos y repetición Ley secundaria deriva- da de los agentes físicos.Peso,electri- cidad,magnetismo, etc.
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4ª. Conferencia.
Ciencias que dirigen la acción de los agentes físicos:Geología,paleon- tología, geografía física, etc.
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FÍSICA
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4ª. Conferencia.
Acción química. Ley de composición y descomposición molecular
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4ª. Conferencia.
Acción molecular de las sustancias. Generalidad de la acción: ley. Ciencia derivada.
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5ª. Conferencia.
Ciencias que rigen la composición y descompo- sición de las sustancias. Química,mineralogía, etc.
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QUIMICA
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5ª. Conferencia. Vida vegetal, animal y humana. Ley biológica en todos los seres.
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5ª. Conferencia.
Fenómeno de la vida. Generalidad de la ley ciencia derivada de esa ley.
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4ª. Conferencia.
La relidad del universo. Leyes secundarias. Jerarquía de los fenómenos de la vida.
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6ª. Conferencia.
Ciencias que corresponden a las leyes de los fenómenos de la vida. Botánica, zoología, antropología.
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BIOLOGÍA
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6ª. Conferencia.
Descripción de la
sociedad. Ley de evolución social.
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6ª. Conferencia.
Generalidad de la ley. Ciencia especulativa de la evolución social.
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5ª. Conferencia.
Leyes secundarias derivadas de la ley general de evolución social.
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7ª. Conferencia.
Ciencias que corresponden a las leyes de la evolución de las sociedades: Etnología, Historia, etc.
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SOCIOLOGÍA
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7ª. Conferencia.
Leyes generales del universo.
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7ª. Conferencia.
Definición de las ciencias puras o especulativas.
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6ª. Conferencia.
Resumen de las confe- rencias precedentes. Concepto de: fenómeno, realidad, etc.
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1ª. Conferencia.
A las leyes secundarias corresponden ciencias concretas. A las generales corresponden ciencias especulativas.
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EXPLICACIÓN
GENERAL
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Al observar el cuadro precedente se puede notar claramente la incongruencia de esa conferencia que falta, así como creemos que pueda haber otro error en la ubicación de la conferencia número seis de la tercera serie, pues es un resumen de todas ellas. Echamos de menos en este plan la presentación de la distribución temporal de éste, tanto de cada serie como del total. Hemos revisado con detención los fundamentos que Hostos estructura para dictar este ciclo de lecturas para dar más educación y de tipo científico a la mujer; mostramos los objetivos y el método que debe seguir esta enseñanza y por último nos ocupamos del programa mismo. Se puede concluir que Eugenio María Hostos determina la igualdad de hombre y mujer en cuanto a sus facultades intelectuales. Esta aseveración le otorga la justificación para educar científicamente a la mujer y la necesidad de proporcionarle tal instrucción. Si bien lo primero era ya reconocido en los ámbitos de avanzada intelectual, lo segundo era todavía cuestionable para algunos y para otros inaceptable, puesto que aún reconociéndosele la capacidad se le negaba el derecho por ser los deberes distintos. La mayoría de sus contemporáneos establecían el rol de madre, esposa o compañera a la mujer, pero le negaban el que este visionario pensador le daba: el de ente individual además de social; él después de explorar con su raciocinio lógico las posibilidades, expresa que la mujer debe adquirir conocimientos ante "sí misma" además de por su rol social. La iniciación científica le devolverá la integridad de su ser, su libertad de conciencia, la responsabilidad de su propia existencia.
Esto implica no tan sólo una modificación en el condicionar a la mujer, sino un quiebre definitivo en su ponderación. Para Hostos la mujer es un ser valioso en sí, como sujeto, además de como compañera del hombre, como objeto.
La mayoría de sus contemporáneos no estaban preparados para dicho enfoque, no estaban mentalmente abiertos a un cambio así de radical. Era una innovación demasiado sustancial y súbita al pensamiento tradicional que durante siglos había considerado y detenido a la mujer en su papel de complemento del hombre. Además el programa propuesto era denso, estrictamente científico; en su deseo vehemente de cambiar las condiciones femeninas de intelectualidad, quizás llevado por algunas de sus propias experiencias de desentendimiento y frustración en sus relaciones, programó una reforma demasiado brusca, que por una parte no iba a ser aceptada, y por otra, la mujer misma no estaba preparada para aceptar ni para poder aprehender los conocimientos científicos del plan de estudios. Hacía falta un paso intermedio que posibilitara a la mujer, tanto físicamente, creando asignaturas científicas en los colegios de enseñanza secundaria fiscal, como mentalmente, con un adiestramiento gradual de sus facultades intelectuales. Hostos prendió la chispa, pero el fuego necesita mucho combustible para tomar incremento, el que fue añadido paso a paso, a través de los años.
Los dos discursos de Eugenio María Hostos, en Mayo de 1873 causaron revuelo, y aún dentro del círculo literario más importante y de avanzada en que fueron leídos, se consideraron discutibles. Como representante de esta opinión, y de otros, realmente escandalizados ante la atrevida teoría de educar científicamente a la mujer, le respondió el poeta Luis Rodríguez Velasco dos o tres semanas después de publicados los discursos en Junio, en una carta directamente dirigida a Hostos, y también leída en la Academia de Bellas Letras, con el título de: "Ligeras Observaciones sobre la Educación de la mujer" (28). Conviene señalar algunas de estas "observaciones" para ponderar lo lejos que estaban las mentalidades tradicionales de la genial visión del puertorriqueño.
De las primeras palabras se concluye el revuelo que habían causado los dos discursos:
"con igual estudio he escuchado su palabra en la discusión que en esta Academia ha suscitado el desarrollo de este tema"
Visualizamos la vehemencia con que defendería su tesis, el magnetismo de sus palabras, el entusiasmo que desbordaba como en todos los ideales que Hostos enarbolaba, al leer las palabras de Rodríguez Velasco:
"he necesitado un grande esfuerzo sobre mí mismo para no verme arrastrado y casi convencido por la belleza de su estilo...me he esforzado por descender de las nubes donde su imaginación me había exaltado"
El vocablo imaginación tilda el sello de la personalidad de Hostos. El es una mente creadora y por tanto se adelanta a su tiempo y comete consecuentemente la falta imperdonable como todos sus hermanos en genialidadpara una sociedad que tiene que vivir con sus pies asentados firmemente en la tierra, de ascender, de dejar volar su mente. Rodríguez comenta que la idea ha sido oída con interés y mayoritariamente aceptada entre los intelectuales del círculo literario en que fueron leídos, y que el mismo está de acuerdo en que la educación de la mujer había sido descuidada, y que es la base del progreso y bienestar, pero establece su finalidad y utilidad a la humanidad, sólo a través del hombre, al servicio de este, no por sí misma:
"la educación del hombre depende a mi modo de ver, única y exclusivamente de la mujer. Depende directa e indirectamente. Directa, porque ella le enseña desde niño,...indirecta, porque el niño, hecho ya hombre, vive para la mujer..."
Insiste además, que debe educarse primero el corazón, sin el cual no hay virtud, antes que la inteligencia, y por tanto las enseñanzas deben empezar en el seno familiar donde la encargada es la madre. Si ella no ha recibido instrucción no puede haber un buen resultado, al no estar en condiciones de traspasar conocimientos y principios morales; lo ejemplariza con las clases de bajo nivel socioeconómico, en las que por ignorancia hay mayor delincuencia. Hasta aquí hay concordancia con el pensamiento de Hostos, el primer problema es el tipo de conocimientos y la cantidad necesaria que debe impartírsele:
"Estamos pues en perfecto acuerdo sobre la necesidad, la importancia y el alcance de la educación. Pero esa educación ¿debe ser científica, en la acepción extensa de la palabra? Yo creo que no."
Continúa su ataque afirmando que la mujer tiene obligaciones distintas a las del hombre, funciones diferentes, y por eso debe tener otros derechos. Justifica esta declaración en la naturaleza misma, en que todos los seres tienen un rol que cumplir y que su alteración produce el caos. Acepta educar a la mujer, pero se rebela ante la educación científica y duda de la capacidad y posibilidad de aprendizaje que ésta pueda tener; añadiendo que aún siendo posible, se llegaría a una mujerenciclopedia, sin corazón. Insiste reiteradamente en esta incompatibilidad del sentimiento con el conocimiento lo que difiere totalmente con la teoría de la integración de "pensar, sentir y querer" que da la armonía a un ser humano y que Hostos defiende y proclama.
Dirige este intelectual tradicionalista una afirmación polémica y quejumbrosa al puertorriqueño, que denota el espíritu machista usando un término modernode la época, que supeditaba la dignidad de la mujer a su utilidad al hombre y que condicionaba su calidad de tal a la ignorancia:
"He ahí, señor Hostos, lo que yo encuentro en la realización de sus bellas teorías. Da a la mujer todas las ciencias, pero a nosotros nos quita la mujer"
Rodríguez Velasco asevera que cuanto más se estudia, más se quiere saber. Compara la educación con una enfermedad que no puede detenerse y agrega que el resultado en la mujer sería más grave porque su espíritu es curioso y observador. Hipotetiza que el niño perdería a su madre y el hombre a la esposa o compañera y reafirma el papel familiar y hogareño destinado a la mujer y su utilidad sólo como complemento del hombre. En esta forma da a la mujer una función determinada, única, que no puede divergir hacia estudios u otros objetivos:
"la mujer tiene otra misión que cumplir en la Humanidad. Su alma, sus sentidos, todas sus facultades están hechas para el amor. Todo en ella principia y concluye en el amor. Fuera de ahí, ella no sabe, ni quiere ni puede saber más"
Justifica sus afirmaciones diciendo que ninguna mujer ha creado una gran teoría, o un sistema científico, o un descubrimiento matemático, pero que en cambio siempre ha habido un nombre de mujer unido al campo de los sentimientos, de las pasiones. Rodríguez Velasco determina una profunda escisión entre el pensar y el sentir, como habíamos aclarado, no puede aceptar su coexistencia, él entrega la facultad de pensamiento y por ende la de estudiar al hombre, y la de sentimiento y por ende la de amar a la mujer, y como amor implica abnegación y sacrificio, éstos son propios de ella:
"El hombre quiere que la mujer viva para él; la mujer quiere vivir para el hombre. El es feliz dominando, ella es feliz sacrificándose"
Es un concepto tradicional romántico ligeramente deformado, por el cual une el amor a la virtud y hace a ambos incompatibles con la ciencia. Acepta que la mujer debe ser instruida, pero solamente en las nociones generales. Advierte además, que la mujeres de clase acomodada ya tienen los conocimientos necesarios para sus deberes, y que éstos deberían impartírseles a las de ínfima condición y de clase media, en vez de dedicarle más conocimientos a las primeras. Como tantos otros contemporáneos temerosos de aceptar y sobre todo de promover avances, desea que éstos se produzcan gradualmente y sin ninguna intervención de los seres humanos; temeroso de cambiar esquemas perpetúa una imagen, un concepto ya establecido del papel que le cabe a la mujer en la vida. Pero como intelectual y poeta sabe que el progreso no se detiene, aunque trata de minimizar el problema visualiza que la evolución va a llevar al concepto hostosiano de la mujer; sólo espera que el cambio llegue por sí sólo, por elementos naturales:
"La naturaleza misma, cuando llegue su hora, romperá por su solo impulso los diques que se le opongan. Dejémosla obrar, no tratemos de obligarla en ningún orden de cosas a tener un parto prematuro"
En su último párrafo, preconiza la educación del corazón de la mujer, de su sentimiento para engrandecer su virtud, su moralidad, su prudencia, su sensibilidad; pero, y es la única vez que se contradice, a lo largo de su discurso, que después puede ponerse
"a su alcance toda la riqueza de las carreras profesionales que, lejos de ser un peso, sean un complemento, una iluminación para su extrema sensibilidad"
Termina la cartalectura apuntando la relación del concepto educacional de Hostos con el positivismo y advierte sobre el posible peligro del materialismo que se desprende de él. Comenta el adelanto del industrialismo y la tecnología, lamentando que la búsqueda por resolver los misterios del universo pueda traer como consecuencia la perdida del alma, del corazón, de la poesía. Asegura:
"Felizmente para la humanidad, esa ola gigantesca del positivismo se va a estrellar, no en una roca, pero sí en algo más poderoso que una montaña: en el hogar velado por la mujer, en el corazón de la madre...ahí está su ciencia, ahí está su mundo y para ella no hay más"
Esta conferencia, presentada por Luis Rodríguez Velasco en junio de 1873, fue seguida, como era de esperarse conociendo la personalidad vehemente de Eugenio María Hostos , por la lectura inmediata de una cartacontestación (29). Es ésta más expresiva, más decidida, más terminante, más aclaratoria, más acalorada aunque siempre lógica, que la primera. Tocado en su amor propio al dudar Rodríguez Velasco de lo atinado de su problemática y de su proposición, se enfrenta visera en alto, se yergue desafiante, respondiendo una por una a las afirmaciones de su oponente, enfocando sus errores y estructurando más claramente sus propias opiniones respecto a las razones y objetivos de educar científicamente a la mujer. Empieza con una breve introducción, en la que dirige su anatema a los tímidos, a los pasivos que:
"ora sea por acomodarse holgadamente en el status quo, ora por nobilísimos temores del pudor, se asustan de todo cambio y hasta de la más leve tentativa de cambio en la situación tradicional de la mujer"
Refiriéndose al vocablo ínfimo, usado por Rodríguez, lo califica de aristócrata e inexacto, y sugiere el de inculta que considera democrático y exacto, para mencionar a la mujer de escasos conocimientos. Terminada la introducción dedica un análisis minucioso y ordenado de diecinueve puntos a destruir sistemáticamente lo que su oponente cree, afirma o niega con respecto a las características, finalidad y derechos de su educación. Emplea en algunas ocasiones un tono mordaz, presumiblemente movido por el enfado ante lo que él considera, ceguera de los tradicionalistas. Antes de entrar en el análisis mismo, aclara lo que es positivismo del cual él es seguidor-describiéndolo como la búsqueda de las verdades posibles de encontrar por la ciencia y que son las explicaciones de los fenómenos físicos, sociales y morales. El positivismo deja afuera aquellas causas primeras y finales por inaccesibles. Haremos un breve resumen de los diecinueve puntos que presenta Hostos:
1. Acepta obviamente que la mujer tiene influencia en la educación del hombre, pero refuta que ésta dependa exclusivamente de ella, como afirmaba Rodríguez, porque:
"La educación es desarrollo voluntario y reflexivo".
2. Acepta, igualmente, que la educación es directa e indirecta de la mujer hacia el hombre, pero que no debe ser una dependencia, sino una influencia mutua, porque:
"la igualdad de fines individuales y sociales en la hembra racional y en el varón racional es una ley de la vida".
3. Expresa que no encuentra satisfactorio el término corazón que usa Rodríguez, y propone llamarlo sentimiento, y afirma que éste es educable por: la realidad de la vida, la belleza del arte, la verdad que da la ciencia, y por tanto no se le debe dejar en libertad, sino:
"que el corazón se educa por el raciocinio"
4. La educación debe estar presente a lo largo de toda la vida del ser humano, desde que es embrión. Existen una educación física, una moral y una intelectual, y:
"debe comenzar en donde y por donde comienza a manifestarse el ser racional, pertenezca a un sexo o a otro".
5. Manifiesta que la naturaleza no ha tenido como meta el que la mujer sea la encargada, la formadora exclusiva del hombre, porque si hubiera sido así:
"hubiera infringido su propia ley de biología individual y social, encerrando al ser humano en una limitación incompatible con su libre arbitrio".
6. Nadie podría negar expresa Hostosque la enseñanza de la madre es indispensable al niño, es la base de toda su futura educación, y precisamente por esa razón una madre ignorante:
"Habría poblado de errores y supersticiones la imaginación infantil; esa era la base intelectual ...siendo la base la ignorancia, ¿no habría fatalmente de ser la maldad el desarrollo?"
7. Aclara que aunque todas las deducciones con respecto a las posibilidades de educar científicamente a la mujer han salido de su propio razonar, la premisa misma, que él naturalmente comparte, que afirma que la educación primera del hombre depende de la educación que tenga la madre proviene del mismo Rodríguez.
8. Denota enojo, y un dejo amargo cuando habla de las monstruosidades que ocurren por la ignorancia y advierte a:
"la mujer que con la suya, alienta la del hijo, la del padre, la del esposo, la del amante, la del deudo".
9. Proclama la continuidad de la educación, oponiéndose a la afirmación de Rodríguez que basta con alguna nociones generales; afirma que la influencia de la mujer no puede ser eficaz si su educación:
"no es en ella tan completa que le devuelva su personalidad entera".
10. Especifica que el problema de la mujer de su época era la falta de principios como fundamentos de su conducta:
"no los tiene la mujer humilde, porque no se los dan; no la poderosa, porque la falsa educación que recibe está basada en un contraprincipio irracional".
11. Apunta la diferencia de su concepto con el de Rodríguez señalando las diferencias del fundamento y la finalidad:
"su punto de partida es la mujer sensible, mujer incompleta; el mío es la mujer racional, que completa la sensible: la meta de Ud. es la mujer amable, que ama y se deja amar: la mía es la mujer digna, que ama lo que es digno, que es digna de ser amada porque sabe amar".
12. Considera que las facultades deben estar en ejercicio, todas ellas, porque así se consigue la armonía en el vivir, y:
"si matamos o anulamos la razón en la mujer, matamos la facultad esencial del ser racional en la mujer".
13. Reflexiona que si hombre o mujer son seres racionales, y el hombre tiene derecho a cultivar sus facultades, obviamente:
"¿por qué no ha de tenerlo la mujer?"
14. La mujer no solamente tiene las mismas facultades, sino que, teniendo los mismos deberes, debe tener los mismos derechos discrepa Hostos de Rodríguezpuesto que a la postre los deberes se aglutinan en uno solo:
"el perfeccionamiento del ser por el conocimiento de su ser".
15. Formula una aclaración con referencia al punto anterior y es que, una cosa es el deber y otra las obligaciones y que su opositor las confunde:
"El deber es uno mismo para todos; las obligaciones son muchas para muchos".
16. Considera que no hay limitaciones para cualquier ser humano, que el desarrollo de sus facultades es ilimitado excepto por:
"la limitación de espacio y tiempo".
17. Enfrenta con vigor el planteamiento de Rodríguez del efecto mujerenciclopedia si se la educa científicamente, enardeciéndose en su defensa del resultado de instruirla y reafirmando que su programa:
"no puede llevar a ese funesto efecto, puesto que lo intentado por el plan es educar la razón de la mujer: una razón educada es sencillamente una facultad que opera con regularidad y normalmente; nada más, nada menos.
18. Dedica una aclaración en términos entusiastas a lo que es ciencia, haciendo notar sus beneficios especialmente para combatir la imaginación de la mujer ociosa e ignorante que se distrae:
"leyendo novelas repugnantes, poesías hueras, dramas insensatos que pervierten su sentimiento y engañan su razón..."
19. Refuta a su oponente un último error, el de creer que el educarse científicamente lleva indisolublemente unido el dedicarse exclusivamente a la ciencia y reitera que el plan que el propone no sólo responde a una necesidad evidente, sino que posiblemente está inspirado:
"por el vehemente deseo de sustraer a la mujer, mediante el conocimiento de las realidades físicas, morales y sociales, de la depresiva absorción del fanatismo, de la absorción del sentimentalismo y de la absorción deletérea de errores sociales que hacen de ella el juguete de las sectas, la víctima de los afectos mal guiados o el figurín automático del estrado, del paseo o del teatro".
Terminado el análisis de estos diecinueve puntos, Hostos enfoca una idea tradicionalista, la base para rechazar la educación científica de la mujer: ella es, solamente se puede no depender de una realidad, sino del hecho que las demás facultades al no ejercitarlas estuvieran dormidas. Luego avanza, haciendo presente que esta exclusiva dedicación es dañina y producto únicamente de:
"la ignorancia, las costumbres semibárbaras y las leyes semisalvajes han impuesto a la mujer".
Agrega que la tradición retuvo a la mitad del género humano con un solo destino: el amar, y que por ello mismo se la menospreciaba al negarla el intelecto. Afirma que creyendo adularla, la esclavizaron a ese solo fin, puesto que:
"es un ser que no piensa, que no reflexiona, que no tiene más razón que la necesaria para ser un poco menos brutal que los brutos, un poco menos feroz que el de las fieras..."
Lo más interesante de sus puntos de vista en defensa de la educación científica de la mujer es su fundamento de lo que realmente significaba el ser tal y por tanto su ataque a la educación tradicional que no permitía su revaloración, que:
"siguiendo la alternativa de los tiempos, ha ido variando en sus medios y en sus formas mientras perseveraban más en su carácter y en su objeto".
Declara enfáticamente que esa tal educación ha mantenido a la mujer como un mamíferobimano, que para los sentimentalistas podría ser un buen concepto el de mantenerla solamente ejercitando el sentir y el querer, y que para el hombre era muy útil el tenerla sometida a leyes y costumbres tradicionales pero, que el negar las otras facultades a la mujer era una monstruosa violación, era, en el fondo, suprimir a la mujer. Hostos sabía y así lo apunta, que haciendo tales afirmaciones iba contra las creencias de la mayoría y contra los ideales falsamente románticos, contra el concepto:
"es ignorante o no es mujer, es amante o no hay poesía".
Después de aclarar los errores del ideal tradicionalista que Rodríguez Velasco representaba y enfrentar problemas reales a aforismos poéticos, Hostos dedica las últimas páginas de su cartacontestación a exponer la seriedad de su esfuerzo, la seguridad de sus ideas y el propósito de su programa. Empieza estructurando la realidad de la vida humana, su composición física, química, orgánica, social; los fenómenos por y para los cuales se mueve, las leyes que la rigen, las verdades que de ella se desprenden. Relaciona el trabajo del organismo físico con el mental:
"Ese espíritu, como ese organismo que lo encierra, es una serie de funciones que corresponden a una serie de necesidades, y como el organismo funciona con sus órganos, el espíritu funciona con sus facultades. Si me amputo un miembro ¿no suprimo una parte esencial de mi organismo? Si dejo en la inercia una facultad ¿no mato parcialmente el alma mía?"
Nadie puede desprenderse de la realidad física propia, ni de su realidad espiritual, y ambas conllevan las de los demás. Esas son las leyes infalibles de la vida humana y mientras se sea una "entidad responsable", consciente de esas verdades, habrá armonía individual y social. Por tanto existen un deber y un derecho: "Yo debo respetar las leyes del universo. ¿Se puede respetar lo que no se conoce? Y coloco el derecho al lado del deber. Yo tengo el derecho de conocer las leyes del universo."
Leyes individuales, para sí mismo; leyes sociales, por ser parte de la sociedad. Si no se conocen, puede contribuirse a alterarlas y así se pierde la armonía propia, de salud, de hogar, de trabajo, etc. y el equilibrio y paz de su alrededor. Parte de esta responsabilidad es el dar a conocer esas leyes fundamentales a los que las desconocen y de ahí su idea de impartir un plan de educación científica, pues todos los seres racionales, por el sólo hecho de serlo, tienen el derecho a la educación y el deber de proporcionársela y proporcionarla a otros al adquirirla. Por ejemplo, se tiene el deber de cuidar de la propia salud y por tanto se tiene el derecho a conocer todos los fenómenos referentes a ella para poder precaver la enfermedad y el dolor; y de igual modo, con todos los otros fenómenos universales con respecto a uno mismo y a la sociedad, para no perturbar la naturaleza. En palabras del mismo Hostos:
"conciencia de que mi vida debe servir para aumentar, no para alterar, el orden universal que he conocido".
Es una filosofía de vida de la integración total del ser humano con toda la naturaleza y con los demás seres humanos, es una ligazón del sentimiento, de las sensaciones y del intelecto con lo que se consigue "la plenitud de la existencia", con absoluta responsabilidad individual y social. El solo hecho de pertenecer a la raza humana, dotada de pensamiento, lo obliga a esta responsabilidad:
"hombre o mujer, rico o pobre, culto o inculto ¿es un ser racional? pues tiene el deber de ejercitar sus facultades intelectuales y el derecho de ejercitarlas para conocer la relación en que vive y para cumplir el deber de respetarla en todo".
Hostos especifica que así se consiguen normas de conducta; el conocimiento con sus hechos, realidades y apariencias permiten deducirlas, aunque no se intensifiquen los estudios. De aquí la necesidad de la educación científica, he aquí otro de sus objetivos: las normas de conducta implican una menor delincuencia, menor criminalidad. Si se conoce el orden material, moral y social, y su absoluta necesidad para no producir caos, es más improbable que los seres humanos elijan subvertirlo.
Una vez aclarados nuevamente los fundamentos, objetivos y propósitos para agregar un programa de educación científica al plan de estudios de la mujer, Eugenio María Hostos finaliza este discurso ponderando las cualidades y rasgos de la mitad del género humano, con frases surgidas del raciocinio y teñidas de admiración:
"¿Y que mal puede haber en dar nociones de la verdad científica a la mujer? ¿Dejará de ser mujer? Temor absurdo o temor ultrajante; absurdo, si presupone que el desarrollo de la razón en la mujer, la viriliza; ultrajante, si supone incapaz de desarrollo racional a la mujer. ¿Dejará se sentir? Temor de ciego: todas las facultades del espíritu, como todos los órganos del cuerpo, se robustecen por su acción recíproca. ¿Dejará de amar? Y ¿Que entienden por amor los que temen? El amor es una ley física y moral a que todos los seres de razón están sometidos. Ley física, la ha instituido la necesidad de conservar la especie; ley moral, la ha instituido la atracción de las almas, que es tan patente y evidente como la atracción de los átomos en la materia.
Hora funesta la primera en que el hombre, para abandonarse al sentimiento del amor, exige que la mujer se despoje se su razón, el atributo mas alto y más augusto de la especie. Ese hombre podrá ser una bestia muy feliz, pero no conocerá la dignidad del amor humano."
OBRAS CITADAS
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Revista de Instrucción Primaria. Septiembre, Octubre, Noviembre, Diciembre de 1866. Santiago de
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Casanova de Polanco, Euduwigis
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1928 "Contribuciones de las Congregaciones y Sociedades Católicas a la Educación de la Mujer"
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Domeyko, Ignacio
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Feliú Cruz, Guillermo.
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Guerín de Elgueta, Sara.
1928 "La Mujer en las Escuelas Universitarias" en Actividades Femeninas en Chile. Santiago de
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Hostos, Eugenio María
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Labarca, Amanda.
1942 La Educación en Chile. Buenos Aires: Editorial Losada.
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1872 Diario El Independiente, Diciembre.
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1928 "La Enseñanza Femenina Particular en Chile" en Actividades Femeninas en Chile. Santiago
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Menadier, Julio
1871 "La Mujer y los trabajos agrícolas" Boletín Agrícola, Vol III, Octubre.
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