historia
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Boquerón, localizado al suroeste de Puerto Rico es uno de los muchos poblados de la costa occidental de la isla de Puerto Rico que se disputa el privilegio de haber sido el sitio del desembarco de los tripulantes de La Niña, en el Segundo Viaje de Colón entre el día18 y 19 de noviembre de 1493.

         Carta de 1493

De acuerdo al registro arqueológico de la zona, Boquerón habría sido poblado por grupos pre-cerámicos, bandas nómades de cazadores y recolectores. El  historiador . Antonio Ramos (1985), hace referencia a las excavaciones de Rouse en 1952
   "Rouse  usó el yacimiento El Corozo del barrio Boquerón en Cabo Rojo como ‘yacimiento tipo’ (type site) para definir lo que el llamó la cultura pre-cerámica Corozo. Se atribuye este yacimiento a grupos de bandas no agrícolas dedicadas a la caza, pesca y recolección, mientras se movían de un lugar a otro." (Ramos y Acosta :31-32)

Ramos descarta  la existencia de poblamiento significativo en Cabo Rojo entre los años 300A.C. y 600 D.C. y postula la teoría de que la región estaba controlada por pescadores provenientes de Lajas

“...que entraban y salían al mar desde su aldea, en canoas a través de la Laguna Cartagena, lo que facilitó la explotación de la rica ecología del suroeste boricua. No tenemos duda de que los indios de la región de Lajas controlaban y explotaban los corrales de pesca del ucarrillo, que curiosamente es el mismo sitio donde el día de hoy los pescadores de Boquerón sacan las almejas que se venden en el poblado. El caño de los ostiones en Boquerón y los corrales de pesca en la punta de Guaniquilla posiblemente estaban controlados por la misma gente.” (1985 :33)

Valdés Pizzini (1983) describe los corrales de pesca

 “Los corrales tenían una apertura por donde los peces podían entrar pero no podían salir, fungiendo a modo de una nasa enorme capaz de capturar gran cantidad de peces. La función de estos corrales era doble, por un lado servían como trampas para el pescado y por otro servían como reservas o viveros para mantener a los peces y a las tortugas que capturaban, pero que no consumían de forma inmediata.”(op. cit:9)



No es hasta el S XVI que aparecen nuevas referencias a Boquerón; en este caso al sector de Las Salinas

“A pesar de la amenaza por piratas e indios enemigos, los españoles poblaron por lo menos la región entre el actual Faro y la Bahía de Boquerón desde 1511, o sea desde el primer siglo de la colonización.” (Salvador Brau, 1966 :171 citado por Acosta en  Ramos y Acosta :14 )

Según Ramos “para la época del cuaje y recogido de la sal, se reunían en las salinas de Cabo Rojo grupos de más de 500 personas para trabajar...”(op.cit. :88)  Son gente que viene de toda la isla según la solicitud de mayor vigilancia reseñada el 12 de junio de 1837, lo que significaría que todavía en esta época no se habría establecido una población estable en el sector. Mucho más adelante, en 1910, encontraremos 46 peones trabajando en las salinas y viviendo en la zona rural de Boquerón, cercana a las Salinas.

En documentos del Cabildo ordinario de Cabo Rojo del 7 de enero de 1872 aparece una primera referencia reconociendo la existencia del  barrio de Boquerón, al mencionar entre los alcaldes de barrio electos a “D. Carlos de Torres (Boquerón)” (Ramos y Acosta :67). Antes de esta fecha en la Descriptiva topográfica de Cabo Rojo del 20 de noviembre de 1843, se citan 7 barrios en los que Boquerón no está incluido.(op.cit. :97)  Más adelante la misma fuente nos informa que “Existe en esta jurisdicción (Cabo Rojo) un solo pueblo y tres pequeños caseríos situados en los puertos de Joyúa, Boquerón y Puerto Real, no habiendo ningún otro grupo; pues casas de campo están diseminadas en los barrios.” (op.cit :125). Los  pobladores de Boquerón deben haber sido  pescadores de escasos recursos ya que el barrio no  aparece mencionado en los documentos que se refieren a la cantidad de contribuyentes por barrio y cantidad pagada
En el documento fechado el 3 de marzo de 1846, se hace referencia a la pesca y los pescadores

“Los hacendados de Los Llanos se quejan al gobierno de que el capitán de puerto abría la boca del Boquerón para permitir que los pescadores pescaran  en corrales de pesca dentro del caño y los placeres ’. Se le dio la razón al gobierno en detrimento de los pescadores y se ordenó que no se podía abrir la boca del caño porque entraba agua de mar en la bajura de los Llanos y daba salida al agua dulce que los hacendados usaban para ellos, sus cultivos, esclavos y animales.” (Op.cit :96)   
La quebrada de Boquerón era  el límite natural al sur del poblado. Al cruzar el puente sobre la boquilla, como se le llama a  la entrada del caño, se llegaba  a la playa. Diomel recuerda
-Ese puente que cruzaba de ahí allá al otro lado,  nosotros lo brincábamos y nos íbamos a jugar a ese puente. Y mire que está enterrado. Que hicieron con el puente ahí porque eso era una reliquia. Tantos y tantos y tantos años. Y toda la gente que vivía aquí se nos murieron, otros se fueron y eso es así.(DA,2000)               

La playa de Boquerón, de aproximadamente  4,000 metros lineales de extensión y el palmar que la flanqueaba habían sido históricamente un atractivo natural para las familias de San Germán y Cabo Rojo. Todavía hay personas que recuerdan como cincuenta años atrás

-cuando venían la Semana Santa y todas esas cosas, se hacían “revoluses” y fiestas pa’ uno irse p’allá p’al caño...Los corrales que tenía la suegra mía, ahí ...y entonces pa’ pagar ese puente pa’ cruzar al otro lado.  A pasear, a la playa, a bañarse, porque esos eran unos corrales que había lindísimos, eso era para la gente desvestirse ahí.. Y otra cosa que le voy a decir, mire, ahora es que las playas, se dice playa pero las playas eso era cuando estaban las matas de uva, las matas de icaco, la gente que venían adornaban y hacían eso así adornaban bien bonito con los bejucos, d’esas enredaderas y hacían las casetas ahí para cuando venían, ahí se desvestían.. Que no es como ahora, ahora vienen y se desnudan y se visten y enseñan cuanta cosa, pero ya eso se acabó m’ija. Entonces aquí visitaba mucha gente de San Germán. Eso se lo digo porque a la suegra mía la visitaba mucha gente de San Germán. (DA)

Más allá del palmar está ubicado el Bosque de Boquerón que  

“Se encuentra en el Municipio de Cabo Rojo en el Suroeste de Puerto Rico. El bosque cubre un área aproximada de 3,361 cuerdas que incluyen dos islotes en la costa. El bosque es una área de mangle y posee todos los tipos de mangle que se encuentran en Puerto Rico.     “Lo que para nuestros indios era un paisaje común y frecuente, llenaba de asombro a los recién llegados españoles. Comentaba Fernández Oviedo y Valdés hace 125 años: ‘Mangle es un árbol de los mejores que en estas partes hay y es común en estas islas y tierra firme... Estos árboles se crían en las ciénagas y en las costas de la mar y de los ríos y aguas saladas y en los esteros y arroyos que salen a la mar y cerca de ella. Son muy extraños y admirables árboles a la vista porque de la forma suya no se saben otros que les parezcan en lo que aquí se dirá. Su hoja es algo mayor que la de perales grandes pero más gruesa y algo más prolongada; hácense innumerables puntos y muchas de las ramas se tornan a convertir en raíces. Porque no obstante que tienen muchas para arriba con sus hojas y que no declinan para abajo y están altas y distintas unas de otras ( como todos los árboles están) de esas mismas ramas proceden otras muchas gruesas y delgadas y sin hojas, que derechamente declinan y van al agua, pendientes desde lo alto o mitad del árbol y bajan hasta la tierra, penetrando el agua y llegadas al suelo se encepan en la tierra o arena y tornan a prender y echar otras ramas y están tan fijas como el mismo pie principal del árbol; de forma que parece (y es así) que tienen muchos pies y todos asidos unos de otros. Y en la verdad, es cosa mucho de ver estos árboles así por ser nueva y apartada su forma y aspecto de todos los otros árboles, porque cada cual de ellos tiene casi tantos pies como ramas.”(DRN 1978 :1-2) Cita suplida. ... Se encuentra bajo administración y  propiedad estatal.” (Área Nº 45-P, Plano Regulador, :48, Abril 1974)
En este bosque se encuentra el Refugio de Vida Silvestre del Bosque Estatal de Boquerón, un área designada para la protección de la fauna silvestre, con uso restringido, compatible con la investigación, recreación activa (caza y pesca) y la educación. (Conversación con personal del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales.)

“La reserva, creada en el 1964 por los departamentos de Agricultura federal y estatal, comprende el hábitat ideal de 135 tipos de aves acuáticas y no acuáticas, nativas y migratorias identificadas a través de los años por los biólogos del Departamento de Recursos Naturales.” (Archivo Histórico, El Nuevo Día. Sección Por Dentro. Jaime Torres Torres Redactor de Por Dentro. 15 agosto de 1992)

En esta reserva se encuentra el Caño Boquerón, o Laguna Boquerón o Laguna Rincón, habitat del ostión de mangle (Crassostrea  rhizophorae). Las colonias de estos organismos se arraigan en las  raíces del mangle colorado, zapatero o de chifle  (Rhizophora mangle). (López Rivera et al 1999 :58)

El ostión, junto a otros moluscos, era uno  de los principales ingredientes en la dieta de los pobladores originarios de Boriken. y es  uno de los atractivos principales que Boquerón ofrece al turismo interno.

Como dato ilustrativo de la difusión del ostión entre laspoblaciones caribeñas incluimos la siguiente nota que nos facilitara el arqueólogo cubano Lic. Alfonso
Córdova Medina
CARTA INFORMATIVA No. 102 (ÉPOCA II)
Departamento de Arqueología
Instituto de Ciencias Históricas
Academia de Ciencias de Cuba
Capitolio Nacional, La Habana 2, Cuba
Ciudad de La Habana, 1 de diciembre de 1987
"A-O 29 DE LA REVOLUCIÓN"
Estimado colega:
Durante la primavera de 1986 se efectuaron excavaciones en el
sitio El Mango, municipio Rio Cauto, provincia Granma. En la
presente carta le brindamos una información sobre el estudio
. de la industria de concha asociada a estas comunidades Ciboney
y Cayo Redondo asentadas en el área.
Se colectaron una gran cantidad de moluscos marinos de las espe-
cies Melongena Melongena, Crassostrea rhizophorae (ostión),
Taognomon alatus (Bayas), y en menores cantidades Strombus sp.,
Phacoides pectinatus. Anadara notabilis. Anadara brasiliana y
Brachidontes exutus.
Las primeras cuatro especies antes mencionadas fueron utilizadas
para confeccionar elementos superestructurales en unos casos y
en otros medios de trabajo.
Los medios de trabajo están presentes en seis gubias y un per-
forador, todos provenientes del Strombus sp. Y se encontraron
35 ejemplares de la especie MeIongena melongena con un uso es-
timado de haber sido utilizados cono picos de mano, y algunos
otros como proformas para ese mismo objetivo, se corroboró, por
las huellas de trabajo que presentan en sus puntas, muchas de
las cuales están romas o fracturadas. Esta manifestación, sin
dudas, abre nuevas perspectivas al acontecer arqueológico, pues
se confirma la utilización de este gasterópodo, Melongena melon-
gena. para otros fines que no son solamente la alimentación,
sino como instrumentos de trabajo para comunidades preagroalfa-
reras.
Entre los materiales de concha, de carácter superestructural,
encontramos elaborados de Strombus sp. un colgante amigdaliforme,
de 23 mm de largo y 12 mm de ancho, que presenta una perforación
bicónica en su parte externa de 4 mm de diámetro y en su parte
interna de 2 mm. De la misma especio, Strombus sp.,  se aprecian.:
dos cuentas de concha. Lq primera de 9 mm de largo y 2 mm de
grueso, con una perforación central de 2 mm de diámetro, la otra,
mas, pequeña, mide 7 mm de largo y 2 mm de grosor, y la perfora-
ción que presenta es de 2 mm de diámetro; ambas redondas, muy
nacaradas, sin imperfecciones en su talla.
Aparecen, ademas, 4 piezas de Isognomon alatus, las cuales han
sido horadadas, al parecer, con la finalidad de servir de col-
gantes.
Un significativo hallazgo de una valva de Crassostrea rhizopho-
rae (ostión), a la cual le hicieron tres perforaciones, dos de
ellas pequeñas, como si fueran ojos, y una tercera más redondea-
da y amplia, semejando una boca, lo que da la impresión de ser
un "rostro humano", fue colectada entre 2,00-2,10 m de profundi-
dad y podra ser apreciada en toda su magnitud en la presente.
Reciba, pues, el testimonio de nuestra sincera amistad.


firmado,       Alfonso P. Córdova Medina
                        Aspirante a Investigador                         vea ilustración