“Boquerón: Un nuevo desarrollo turístico en un paraíso ecológico tiene encendidos todos los sistemas de alarma de los ambientalistas. Se trata del proyecto Marina de Boquerón, que constaría de casi 200 unidades de vivienda de una y dos habitaciones, una marina para embarcaciones, un almacén y otras instalaciones en esa pintoresca zona de Cabo Rojo. Como suele suceder en estos casos, el proyecto tiene divididos a los residentes del sector. Según una agencia de noticias, varios pescadores consultados negaron que rechacen el desarrollo y alegaron que la oposición fue organizada por grupos que no tienen relación con Boquerón y Cabo Rojo. Pero el representante David Noriega, que entiende que se está poniendo en juego la vida marina, los manglares y hasta la pesca en el sector, anunció que le solicitará una investigación a las comisiones de Recursos Naturales y Calidad Ambiental de la Cámara. Según Noriega, el proyecto fue aprobado de manera apresurada. Según los desarrolladores, se respetará el ambiente, los negocios y residencias del sector. La pugna apenas comienza.( Archivo Histórico, Sección Primer Plano. El Nuevo Día.6 de junio de 1993)
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La noticia del 18 de agosto de 1996 se titula “Revés para unos ambientalistas”
“La juez superior Carmen Rita Vélez Borrás desestimó una acción civil del gobierno municipal de Cabo Rojo y un grupo defensor del ambiente contra la construcción de un proyecto residencial y comercial en Boquerón.
La juez decidió que los demandantes no tenían legitimación activa para reclamar, aparte de que la controversia se había tornado académica porque los humedales que se pretendía defender ya no existían.
“De entrada, precisa señalar que estamos conscientes de que la protección y la preservación de los recursos naturales y el ambiente puertorriqueño, conforme lo expresado por el Tribunal Supremo, es de tal importancia que goza de rango constitucional”, dijo la juez Vélez Borrás en su sentencia.
Pero, dijo que el grupo Caborrojeños Pro Salud y Ambiente, que co-demandó junto al municipio de Cabo Rojo, no demostró que hubiera sufrido daños por la conducta de los demandados, por lo que carecía de legitimación activa para reclamar los derechos de sus miembros.
De todos modos, la juez dijo que “la controversia ante nos se ha tornado académica, toda vez que los humedales que los demandantes intentaban proteger han desaparecido y los terrenos sobre los cuales el Municipio reclama tener un interés han sido expropiados por el gobierno central”. (Archivo Histórico, Sección Primer Plano. El Nuevo Día.)Énfasis suplido
Este detalle de la expropiación resulta particularmente comprometedor para evaluar la transparencia de la acción gubernamental ya que según la misma noticia, en enero de1993 el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos (CoE) había requerido que se cumpliera con un plan de mitigación para lo cual era necesario que la corporación B.L.M. Resort adquiriera 100 cuerdas de terreno adyacentes al área donde se pretendía construir.

“La corporación intentó sin éxito adquirir los terrenos requeridos, pero el gobierno municipal aprobó una ordenanza con el propósito de que dichos terrenos se reservaran para un parque de recreación pasiva. El cuatro de diciembre de 1995, la Administración de Terrenos instó un procedimiento de expropiación forzosa para adquirir los terrenos, con el propósito de que la parte demandada pudiera cumplir con el plan de mitigación impuesto por el Cuerpo de Ingenieros.” (Archivo Histórico, Sección Primer Plano. El Nuevo Día, 18 de agosto de 1996.) Énfasis suplido.
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En agosto de 1996 el profesor José Molinelli, Director del Programa de Ciencias Ambientales de la Unversidad de Puerto Rico, había alertado sobre la violación de las leyes ambientales por parte del gobierno y menciona entre otras, “la destrucción de una área de mangle en Boquerón para la construcción de una marina” (“Viola el Gobierno sus propias leyes”, Archivo Histórico, Sección Primer Plano. El Nuevo Día. Reportero José Javier Pérez 4 de agosto de 1996).
El 30 de octubre de 1996, el mismo periódico informa

“Alerta ambiental en Boquerón” El poblado de Boquerón está al rojo vivo, y no precisamente por alguna actividad política o festival playero. Resulta que un grupo de pescadores y ostioneros del pintoresco lugar ha presentado en los tribunales una solicitud de mandamus contra la Junta de Planificación y la Junta de Calidad Ambiental por lo que entienden que puede ser un grave daño al ambiente de la zona. Según el grupo, representado por la abogada Jessica Rodríguez Martín, tanto la JP como la JCA concedieron permisos a una empresa desarrolladora que pretende construir un complejo de vivienda en un terreno zonificado como playa pública y bosque de mangle. La empresa en cuestión obtuvo permiso para construir cerca de 200 unidades de vivienda a un costo cercano a los $400,000 por unidad, para construir una marina, dragar la bahía y deforestar varias cuerdas de manglar, según un comunicado de Rodríguez Martín. De acuerdo con el comunicado, los demandantes alegan que no se han celebrado jamás vistas públicas, ``a pesar de que son mandatorias, máxime cuando se está permitiendo un uso ilegalmente y que nunca se presentó una
declaración de impacto ambiental como exige la ley''. La abogada dijo que ``los pescadores y ostioneros se encuentran consternados ante el impacto que ocasionará el proyecto a los recursos marinos de los cuales dependen para ganarse la vida''. La primera vista del caso fue señalada para el próximo cuatro de noviembre, en el Tribunal Superior de Mayagüez.(Archivo Histórico, Sección Primer Plano. El Nuevo Día.) Énfasis suplido
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Toda esta protesta era académica, como decía el dictamen de la juez, reseñado en la noticia del 18 de agosto ya mencionada. La construcción, según dicho resumen, había comenzado el 22 de mayo
“El 22 de mayo, la corporación comenzó la construcción del proyecto de viviendas en el área de Boquerón, destruyendo gran parte de los humedales existentes, por lo que una semana más tarde los demandantes acudieron al foro judicial.” (Ibid)
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Llegaron sorpresivamente, hombres con machetes por todos los rincones del manglar. Detrás seguían los bulldozers arrasando con lo que quedaba. Cientos de cangrejos trataban de escapar pero eran triturados antes de rarlo. Las personas que narran la experiencia de haber visto este abuso se emocionan.
-Eso fue, vamos a empezar y ellos vinieron, una manada, porque eso fue una manada de hombres dando tajos en los mangles Ay Dios mío pero que dolor! (MgC)
- Cuando vine y vi ese letrero ahí me dio una pena tremenda. De ver ese mangle ahí. Recursos naturales no puede ver que se corten los mangles pero sin embargo tantas cuerdas de mangle que se fueron allí.(MldC)
Los cangrejos fueron los primeros en sufrir el impacto de la destrucción del manglar para empezar a construir La Marina.
-Iba uno a ese palmar, levantaba una rama, salían, y en un momentito llena una un saco. Aquí se dejaba la olla hirviendo, iba y buscaba uno los cangrejos y los traía y enseguida los zumbaba al agua caliente. (D.A.)
-yo me acuerdo que nosotros traíamos el latón en media hora o menos, ya estaba lleno. Ibamos con papi, el hermano mío Taino, a veces iba también. (MldC)
A medida que avance la invasión del ecosistema donde se cría el ostión la reproducción se irá afectando hasta, eventualmente desaparecer. La pesca artesanal seguirá el mismo rumbo y así los comercios que necesitan los productos del mar para atender a su público.
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