Los primeros datos detallados del perfil demográfico y ocupacional del poblado los encontramos en el Censo de 1910. Entre los días 15 de abril y 4 de junio el ennumerador, Andrés Gabriel Colberg, empadrona 325 familias del distrito #490 Boquerón. Camina desde El Faro hacia el sector denominado Boquerón urbano, el que actualmente se conoce como El Poblado. En este sector inscribe 70 familias.
el poblado 1999
En el Poblado vivían las familias de pescadores, marinos, boteros y de otros oficios asociados con el mar. En los sectores rurales, las rutas de acceso al poblado, solamente encontramos un marino de cabotaje, un marino de velero y dos pescadores. Según el análisis genealógico, las familias que están trabajando con la investigadora en este proyecto son descendientes directos de estos trabajadores del mar. Para ellas, el mar sigue siendo el proveedor principal.
OFICIOS RELACIONADOS CON EL MAR
zona urbana 1910
A medida que los hijos de las familias originales del poblado han ido estudiando y emigrando a las ciudades cercanas, podría pensarse que el oficio de pescador quedaría limitado a unos pocos viejos aferrados a sus tradiciones o a uno que otro desertor escolar. Sin embargo, nuestro trabajo de campo sugiere una realidad diferente. -En todas las familias hay uno o dos pescadores, nos dice Mildred, madre y esposa de pescadores buzos.
Algunos pescan buceando, otros se mantienen dentro de las artes tradicionales. También hay quienes han estudiado y son profesionales, pero dedican todo su tiempo libre a la pesca. Otras personas se dedican a la recolección y comercialización del ostión.
Los Ostioneros y las Ostioneras
Los sacadores comerciales que dedican la jornada completa a la extracción y venta del producto, tienen sus antecedentes en los primeros ostioneros como el legendario Calasán, famoso por sus ostiones en los hoteles de Mayagüez..
-Mira, Calasán cogía un saco y hacía como cuatro bolsitas, las llenaba de ostiones y se iba pa’ Mayagüez a venderlas y las vendía a cincuenta centavos cada bolsita, y una bolsita d’esas tendría que tener como cinco docenas de ostiones, unos ostiones grandes, el iba a las oficinas y se los vendía a los doctores.(GV)
Al principio los ostioneros vendían directamente a los comerciantes de San Juan y otras ciudades. Por los años sesenta, a Sandino se le ocurrió colocar una mesita con ostiones en la esquina de la calle frente al muelle. Le siguieron Toñito Morales (Toñito el cojo) y luego Fredo con su hija e hijos. Así, las mesas de ostiones empezaron a alinearse a lo largo de la calle principal que corre paralela al mar convirtiéndose en parte integral del paisaje local.
-Primero Sandino y después nosotros. Sandino vendía en cantidad, con esa mesa ahí. Cuando nosotros nos pusimos el le decía a los nenes -mira si no tienen yola o algo se van conmigo y sacan los ostiones. Siempre vendíanos ahí. En ese tiempo la gente no comía mucho pero siempre se arrimaban. (GV)
-Nosotros íbamos en la parte del caño, arriba, bien arriba, que hay un túnel como un lago, un laguito que sale al otro lado, cerca de las Salinas. El agua continúa pero no es fácil para pasar. Es el mismo caño. Se forma como un laguito, como le dice. Se sacan unos ostiones grandes bien bonitos. Ahora no hay ostiones tan grandes. Se consiguen algunos, pero no muchos (MC)
-Son muchas las familias que viven del ostión, muchas. Si porque esas personas que están vendiendo ostión ahora mismo en mesas, hay otros que les suplen los ostiones. Ellos venden los ostiones pa’ sacarle la ganancia, hay dos o tres personas que solamente lo que hacen es sacarlo y vendérselos a ellos. (MC)
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- A medida que se le fue dando valor al ostionero con los festivales la gente empezó a aceptar más y a tenerle más respeto porque no consideraban el trabajo. Empezaron a respetar a la gente. Y de eso yo me alegro porque yo fui la que contribuí a eso. A muchas cosas ahora que sigue la tradición como por ejemplo, las compañías a traerle mesas. Eso fue cuando yo estaba con el festival del ostión. (M.C)
Estos festivales que empezaron a celebrarse en 1980, durante la última semana de mayo, atraían una masa compacta de visitantes que invadía el lugar probando los ostiones, las frituras y otras golosinas. Además, había mesas de artesanía y tarimas con grupos musicales que animaban la fiesta que duraba hasta altas horas de la noche. La aglomeración de personas y el consumo de cerveza y alcohol convirtieron estas actividades en encabezamientos de la sección policial de los periódicos y en preocupación para las autoridades locales que declaran la ley seca que todavía rige en Boquerón.
En los años noventa, estos festivales, que habían reemplazado a las tradicionales fiestas patronales fueron sustituidos a su vez por festivales playeros organizados por las compañías distribuidoras de licor, orientadas a un público de jóvenes que llega al poblado al oscurecer y que está más interesado en escuchar al grupo musical que en consumir ostiones y frituras, ni mucho menos en sentarse a comer en los restaurantes locales.
Aunque desde hace años han empezado a aparecer cafeterías , negocios de comestibles y hospederías propiedad de personas venidas de otros pueblos o del extranjero, todavía encontramos algunos restaurantes que son empresas familiares pertenecientes a personas del poblado y que dependen principalmente de los pescadores locales para obtener su materia prima.
Los restaurantes y los ostioneros y ostioneras son especialmente atractivos para los visitantes que llegan desde la zona metropolitana o desde el interior de la isla buscando el sabor local de pescados y mariscos de la zona. Junto a las mesitas de ostiones y a los puestos de frituras y pinchos son necesarios para atender el turismo interno, vital para la economía del poblado.
El turismo interno y la protección del ambiente parecieran ser objeto de preocupación especial para el Gobierno, según se refleja en documentos como el capítulo “Fase de Turismo”en el Plano Regulador de Puerto Rico (1974 :72-98). En este documento Boquerón aparece identificado como parte de la Zona Nº4 que incluye “desde Guanajibo en Mayagüez hasta el puerto de Guayanilla. ” (:94)
Además de clasificar los tipos de turista a que debe orientarse la planificación del turismo, el autor del borrador de la “Fase de Turismo”, Arquitecto Luis M. Juarbe, presta atención especial al peligro que puede significar la mala planificación en el uso de los recursos naturales
En páginas anteriores, en “Areas Naturales” se incluyen recomendaciones para evitar el
Terminan estas recomendaciones recalcando que
Anticipándose a la fase actual de “desarrollismo indiscriminado” el Arquitecto Juarbe advierte
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