Prof. Mario R. Cancel,Catedrático Asociado de Historia | Portada
Mitos
LA FORMACIÓN DEL MUNDO (Egipto 700 A.C.)
Al comienzo sólo existía el grande, inmóvil e infinito mar universal, sin vida pero en absoluto silencio. Aún no había ni alturas ni abismos, ni principio ni fin, ni Este ni Oeste, ni Norte ni Sur. Sólo había claridad y oscuridad indivisas y luz y tinieblas ocultas.
Pero al comienzo llegó Ptah. Ptah trajo la forma de Nun y Nau-net, de las primeras aguas, de Huh y Hauhet, de las grandes inmensidades. Así se manifestó en ellos. Se manifestó también bajo la forma de Niau y Niaut, las fuerzas negativas. Otros dicen en cambio, que apareció en Amón y Amaunet (de las soledades). Pero también apareció como Atum.
Este conjunto de nueve era dientes y labios en su boca, nacidos en Shu y Teftiut, como lo había ansiado Ptah: los ojos videntes, las orejas oyentes, las narices que huelen, las cosas que refieren todo al corazón, lo que su corazón reconoce en la existencia, y la lengua que repite todo cuanto él expresa.
Pero Ptah había ideado primeramente el universo en su corazón, ante todo la totalidad de los dioses, para así perfeccionar las nueve formas. Todo lo que él imaginó, lo que había deseado vivamente, lo pronunció su boca a manera de orden. Y de inmediato se produjo. Así inventó Ptah también todos los trabajos y las artes manuales, e incluso las funciones para las manos, los pies y el cuerpo del hombre y de cada ser viviente. Pero después de haber creado a los hombres y a los dioses, descansó el dios primero de quien provienen todas las cosas y palabras divinas.
Él había creado el cielo y lo había elevado a la categoría de señor y conductor; fundó la tierra por propio consejo y la circundó del oleaje del mar; creó el tártaro para pacificar a los muertos.
Fijó la ruta del dios solar a través del horizonte para siempre, pues él dominaba la eternidad y la inmensidad. Mas él fijó también a cada hombre el tiempo y el camino de su vida pues a él estaban subordinados el tiempo y los objetos en las épocas. Él otorgó igualmente al faraón el trono y el dominio sobre ambos territorios.
(Según la inscripción de Shabaka y el Papiro de Harris, col. 44, 2 )
CREACIÓN DEL HOMBRE (Versión Acadia 1000 A.C.)
Lo que es ligero ahora será abundante.
¡Que soporte el hombre el peso de su creación!
A la diosa madre acudieron (todos los dioses),
y Mami el más provechoso de todos ellos dijo:
-Tú eres la madre por excelencia:
tú la que al hombre creó.
Crea ahora otro hombre y que soporte el yugo:
el yugo ha de llevar en su cuello.
¡Que soporte el hombre el peso de la creación!
(La diosa) abrió su boca y dijo a los dioses:
Todo lo que es factible me toca a mí. ..
- Que el hombre venga al ser.
Sea formado de arcilla y vivificado por la sangre.
Abrió la boca Enki y dijo a los dioses:
Debe ser antes la purificación de la tierra.
Mataremos a un dios y el suelo quede puro.
Que Ninhursag mezcle con la arcilla
con su carne y su sangre.
Será dios y hombre a un tiempo el que va a existir.
Será de la arcilla para la eternidad.
(Queda hecho) su pecho,
su barba, su mejilla, y su estatura y el hombre y la mujer.
Catorce madres se juntaron ante Nintu
durante el novilunio...
Ella dio a luz al hombre.
Gócese el hombre en donde una madre sufre cuando da a luz.
*
(Este raro mito se halla mutilado. Es de tabletas del milenio anterior a Cristo. Hay otra versión asiría que doy en seguida, más o menos similar, y también mutilada. Se publicó primero en 1898 y más tarde, mejorado el texto, en Publications of the Babylonian Section, del Museo de la Universidad de Filadelfia, 1915, por S. Langdon, vi. X. Varias versiones. Ver Tod und Leben, de E. Ebeling, 1931.)
VERSIÓN ASIRIA DEL MISMO MITO (800 A.C.)
(los dioses) dijeron: Creadora del hombre: acudimos a ti.
Eres la señora de todos los dioses por tu nombre de madre.
Y vinieron a la casa del Destino Ningiku y la diosa Mama.
Catorce madres se juntaron allí.
Y trajeron arcilla y la pusieron frente a ella.
Ella dijo su encantamiento.
Tomó catorce partes y las fue colocando:
siete puso a la derecha y siete a la izquierda.
Entre las dos puso un tabique.
Abrió después su vientre al alto de su ombligo
y llamó a las catorce madres
y puso en siete de ellas gérmenes de hombres y en las otras
siete, femeninos.
Así por pares quedó completo el reparto.
Y el tabique quedó allí por siete días.
El que sufre se regocija donde hay una mujer que da a luz.
Y la que tiene en su seno la vida nueva
dé a su hijo plena vida…
(Aquí queda rota la tablilla.)
*
(Los nombres de la diosa, madre en estos dos fragmentos son varios: Ninhursag, Nintu, Mama, y, los dioses Mami, Ningiku, son como la representación del principio viril. Para la data y literatura, Ver la nota a la anterior pieza.)
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