Mario R. Cancel, historiador | Portada
Siglo 17: Bernardo Lancho Ferrer
Descripción de la isla de Puerto Rico hacia 1680 por Bernardo Lancho Ferrer y Espejo. [Bernardo Lancho Ferrer y Espejo fue enviado desde Castilla a servir al rey en Tierra Firme y las Antillas y visitó a Puerto Rico.]
Los naturales de aquella isla es gente pacífica, comedida y cariñosa; aunque para el enemigo y defender su tierra son belicosos y muestran razonable aliento. Y generalmente son amantes y obedientes a su rey pues para arresgarse [sic] hasta las vidas, y obras quanto [pueden] y valen no han menester mas que oír su nombre. Tiene muy principales y onrradas [sic] familias, que mantienen la nobleza de sus antepasados.
Es la tierra recreable, apacible y útil para la labranza y cría de ganado de toda especie. Los que al presente tiene son vacuno y de cerda de cuyas carnes se mantienen sus vecinos y habitaciones, y el pan común es casabe. Hay abundancia de las frutas de Indias. Y tiene ingenios de azúcar. Y antes cogió grandes cantidades de gengibre y cacao que fueron los frutos de su comercio y algún corambre conque se hizo próspera y acomodada. Hoy por su pobreza, falta de esclavos y medios, ha venido a considerable ruina.
Tiene dicha isla de Puerto Rico seis poblaciones. La principal es la ciudad que está fundada a la parte de norte a un tercio de la isla como se viene del oriente, y está situada en la misma costa del mar en un islote cercado de agua. Tiene iglesia catedral, silla episcopal, prebendados y es a donde asiste el gobernador y Capitán General con su Cabildo y regimiento y 300 vecinos que la pueblan. Tiene su barra para la entrada y los navíos. Y una grande y hermosa bahía dentro para su asistencia y seguranza. Y así por estar cercada la ciudad de agua, todo cuanto entra en ella ha de navegar por la bahía o dos puentes que la unen con el resto de la tierra de la isla.
Es presidio a donde su majestad paga 400 infantes para su defensa (aunque la plaza está de continuo defectuosa por la tiranía de sus gobernadores como se verá y dirá después). Está la ciudad cercada de muralla real, y a continuación sobre la bahía tiene diversos reductos y [?] ta forma con razonable Artillería hasta que remata en la [bahía] sobre la cual está el Castillo del Morro que es una fuerza real. [La] parte del mar alto no tiene cerca porque es costa brava y arrecife. Alista en las compañías de milicia más de 350 hombres, en dos de españoles, una de mulatos y otra de negros; y otra de caballos, que se compone de la gente principal.
Toda la gente de estos pueblos, está de continuo con las armas en las manos. Porque como las dos islas de Puerto Rico y Santo Domingo están por Sotavento de las que llaman de Barlovento, son el trop[iezo] de los enemigos piratas que las pueblan y habitan. De suerte que... en distancia de 60 leguas hay veinte y tantas islas poseídas de los extranjeros, casi a vista unas de otras. Y la nación que más predomina es la francesa y tiene poblados las mayores y mejores, y así para poderse librar, y resistir a sus continuas invasiones están siempre los hombres de aquellos partidos con las armas en la mano y lo hacen con bastante trabajo y pérdida de sus propios bienes.
Muchos años después de la fundación y población por los españoles de dicha isla de Puerto Rico, se gobernó por gobernadores que para ella nombraba la Real Audiencia de Santo Domingo y entonces según hay noticias se obraba mejor en el gobierno porque si el sujeto que lo administraba no procedía con justificación, en el servicio de su majestad y bien común de la república: como tenían pronto el remedio, y cercano el recurso a la real audiencia se corregía, enmendaba, o amovía con facilidad según era necesario o conveniente.
Porque después que su Majestad y su Real Consejo... la hizo plaza de armas, poniéndole presidio y proveyéndole sus gobernadores y capitanes generales, la gobernaron antiguamente hombres de mucha igualdad y suposición, dignos y atentos ministros, que siendo temerosos de Dios, fueron amigos de su rey y celosos de la república. Con lo cual se aumentó la tierra así en gente como en bienes, de suerte que tuvo todo lustre y estimación. De los años de 30 a 40 gobernaron en aquella plaza dos caballeros... tan igualmente servidores de su majestad y celoso de la república que parece increíble lo que obraron, pues dejaron totalmente cercada la ciudad como hoy se ve, y aún más obra que se ha arruinado después. Después de los referidos, ha tenido diversos altibajos en el gobierno hasta estos inmediatos tiempos, que han venido unos de quien no hay ejemplar según sus obras, en toda la monarquía, ni en lo político militar.
El principal inconveniente que se sigue a aquella isla con el mal gobierno, es el riesgo de perderse, y que la posea algún rey extranjero. Y en este caso (que Dios no permita) será de gravísima fatalidad para la corona de España. Porque la isla tiene dos puertos principales excelentes.
Y podrá el enemigo extranjero que la poseyere poblarla toda en uno y otro puerto tener sus armadas. Y a las del rey pasaren por una y otra parte (como hoy lo hacen) hacerles la hostilidad posible.
[Tomado de: Estela Cifre de Loubriel, en Revista del Instituto de Cultura Puertorriqueña, núm. 56 (1972), pp. 27-31.]
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