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Mario R. Cancel, historiador | Portada
Siglo 17: Fray Damián López de Haro
Carta del Obispo de Puerto Rico Don Fray Damián López de Haro, a Juan Diez de la Calle, con una relación muy curiosa de su viaje y otras cosas. Año 1644. (Fragmento) Tomado de: Aída R. Caro Costas. Antología de lecturas de historia de Puerto Rico, pp. 313-318.
... La ciudad está muy pobre, la moneda que en ella se gasta es de pobres porque es de cobre treinta y cuatro cuartos más delgados la mitad que los de allá dan por un real, por el real de a ocho llevan uno o dos reales de premio, y en toda la Isla no se hallarán 8,000 ducados de cuartos y 20,000 de plata porque ha siete años falta el situado de S. M. y uno que traían ahora dos años de 60,000 pesos lo cogió el enemigo. Yo entendí hallar 3,000 ó 4,000 ducados de la vacante y no he visto en dinero más que, 1,000 reales de cuartos, de pesos de plata 200. Por cuenta de diezmos me dan cazabe cada semana para que coma la familia y los pobres, que es el pan de esta tierra que la necesidad les ha enseñado a comerlo, pero a mí no me entra de los dientes adentro aunque lo hacen de diferentes modos y ponen a la mesa uno que es el más florido jaujao...
Y lo peor que a mi ver tiene la ciudad es que no hay una tienda donde poder enviar por nada, si no es que unos a otros truecan o venden o prestan lo que tienen: aunque lo vale 10 maravedís, el pan de cazabe vale real y medio cada torta, que tendrá dos libras y media; el maíz aunque no lo gastan en pan lo siembran y cogen, y vale diez y ocho y veinte reales la fanega.
Allá la tierra adentro hay unas aves tan grandes como gallinas y en el sabor y la bondad como perdices, a mí me han presentado tres o cuatro; pero 12 leguas de aquí dicen que hay muchas bandadas y que las matan a palos, pero la gente es tan holgazana que no quieren ir por ellas para venderlas; y lo mismo pasa en los pescados que aunque hay muchos y muy buenos, y yo he probado, sobre venderlos muy caros no hay quien se aplique a la pesca.
Todo el trato de esta Isla y la cosecha es de jengibre y está tan de capa caída que nadie lo compra ni lo quiere llevar a España.
En el campo hay muchas estancias y siete ingenios de azúcar, a donde muchos vecinos con sus familias y esclavos asisten la mayor parte del año, como en los lugares de Toledo sus herederos.
El año 25, saqueó el enemigo esta ciudad y se llevó hasta las escrituras de la Iglesia, y porque no le ofrecieron mucho dinero, quemó muchas casas y entre ellas la de la dignidad; pero el mayor trabajo fue el de la tormenta y tempestad que sobrevino el año 42, por el mismo mes de Septiembre que sucedió la de Burgos cuando derribó el crucero, porque aquí derribó la Iglesia y muchas casas, y en el campo arrancó muchos árboles y bahías; e hizo tan grande estrago que dejó esterilizada la tierra hasta hoy que vá volviendo en sí, y es de modo que a todo cuanto falta se disculpa con la tormenta y viene a ser tormento para mí, porque en virtud de esto me faltan todos los diezmos (de que S. M., Dios le guarde) me ha hecho gracia. ... Y en conclusión, lo mejor que tiene esta ciudad son las brisas y el aire con que todos quedamos con salud.
...El vino, el vinagre, el aceite, el pan, con todo lo que es necesario para vestirse, viene por el mar, de Castilla o de la Nueva España; y aquí estamos tan sitiados de enemigos, que no se atreven a salir a pescar en un barco porque los coge el holandés.
Aquí llegaron de la Isla España dos fragatas que llevaban socorro a la de San Martín, habiendo salido tres, porque la una iba cargada de azúcar para Cumaná y luego que se apartó la cogió el enemigo y echó la gente en el agua a 20 leguas de aquí. Cuando yo llegué estaba sitiada la dicha Isla de San Martín y por la buena diligencia del señor gobernador de esta isla, que les envió socorro a tiempo que estaban ya para entregarse, levantaron el cerco; pero la voz general que corre es, que dichos corsarios quieren sitiar a Santo Domingo, y acá estamos con cuidado de que hagan allá el tiro y acá la suerte.
Muy grande es la necesidad que tienen estas Islas, de barlovento de que faltara en ellas la armada y pudiera hacer algunas presas de importancia y para sustentarse; hacer S. M. que de la Isla de Santo Domingo poblaran ésta de ganado vacuno, que como he dicho, la tempestad del año 42 acabó casi con todo, pero es tan fértil que con muy poco que le auxiliaran se volvería luego a poblar.
Mas, dejando aparte esto que toca al Gobierno, la familia lo pasa alegremente porque lo que falta de el sustento se suple en abundancia con otros de este país, como son, plátanos, arroz, azúcar, pescado, naranjas dulces que hay grande abundancia, y algunas terneras que se matan, pero con la humedad y calor de la tierra no pasan a tercer día.
Luego que llegué traté de confirmar, habiendo primero consagrado los óleos, de que tenían mucha necesidad. Hice órdenes generales y particulares con el indulto de Su Santidad porque había gran falta de sacerdotes. He comenzado a predicar y trato de visitar y hacer sínodo, luego pasaremos a la Margarita y a Cumaná, si Dios fuere servido, y de allí me prometo que podremos hacer algún regalo de cacao y perlas, que en esta Isla no se que haya más que jengibre y alguna azúcar.
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