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Mario R. Cancel, historiador | Portada
Siglo 18: Alejandro OReilly
Memoria de D. Alexandro O'Reilly sobre la Isla de Puerto Rico (Fragmento). Tomado de: Aída Caro Costas. Antología de lecturas de historia de Puerto Rico (siglos XVI-XVIII), 2.a ed. Río Piedras: Editorial Universitaria, 1980, pp. 454-456.
Relación circunstanciada del actual estado de la población, frutos y proporciones para fomento que tiene la isla de San Juan de Puerto Rico, con algunas ocurrencias sobre los medios conducentes a ello, formada para noticia de S. M. y de sus Ministros, por el Mariscal de Campo Alexandro O'Reylly, y de resulta de la visita general que acababa de hacer en la expresada Isla, para evacuar las comisiones que se ha dignado fiar a su celo la piedad del Rey.
Más admirará esto cuando se sepa que hay en esta isla, 39,846 personas libres y 5,037 esclavos; que es muy templado el calor; muy sano el temperamento, y tan favorable a los Europeos como a los naturales; que está bañada de muchos ríos caudalosos, que abundan en buen pescado; que en las sierras nunca faltan aguas; que en las llanuras hay bellísimas vegas, que de maíz, arroz, tabaco y los demás frutos, dá dos y hasta tres cosechas al año, que se puede regular que todo lo que siembra dá ochenta por uno; que las cañas de azúcar, son las más gruesas, altas, jugosas y dulces de América; que el algodón, añil, café, pimienta de tabasco, cacao, nuez moscada y vainilla se dá de buena calidad; que se atribuye la inferior calidad del tabaco a la codicia de los cosecheros en cogerlo antes de estar en sazón para que tenga más jugo y peso; a excepción de este fruto, del café y cañas de azúcar, los demás se hallan silvestres en los montes. El palo de mora, muy buscado por los extrangeros para sus tintes amarillos, es muy abundante, como asi mismo el guayacán, que es madera muy fuerte para motones, y del que se sirven para varios muebles, y tisanas antigálicas. Los holandeses e ingleses sacan anualmente considerable porción de uno y otro; pasa de 43,000 pesos lo que importa. Se halla en la isla grande abundancia de excelentes maderas para edificios, ingenios, construcción de pequeñas embarcaciones de comercio y carbón. He visto en las inmediaciones de Guayama, salitre. Hay salinas suficientes para el consumo; infinitas yerbas, raíces y gomas medicinales, que podrían formar considerable renglón de comercio.
Para que se conozca mejor como han vivido y viven hasta ahora estos naturales, conviene saber que en toda la isla no hay más que dos escuelas de niños; que fuera de Puerto Rico y la villa de San Germán pocos saben leer, que cuenta, por épocas de los gobiernos, huracanes, visitas de obispo, arribo de flotas o situados: no entienden lo que son leguas, cada uno cuenta la jornada a proporción de su andar, los hombres más visibles de la isla comprendidos los de Puerto Rico, cuando están en el campo andan descalzos de pie y pierna. Los blancos ninguna repugnancia hallan en estar mezclados con los pardos. Todos los pueblos a excepción de Puerto Rico no tienen más vivientes de continuo que el cura, los demás existen siempre en el campo a excepción de todos los domingos que los inmediatos a la iglesia acuden a misa, y los tres días de Pascua en que ocurren todos los feligreses generalmente.
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