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Mario R. Cancel, historiador | home
Siglo 16: Sir George Clifford
Relación del viaje a Puerto rico de la expedición de Dir George Clifford, tercer Conde de Cumberland, escrita por el Reverendo Doctor John Leyfield, Capellán de la expedición , 1598.
Entrega del castillo del Morro con 400 soldados, a los ingleses
Ese día el Gobernador y su escolta comieron con su Excelencia y después de comida el Gobernador fue y sacó del Fuerte sus compañías (entre todos los fuertes eran cerca de 400 hombres) y entregó las llaves del castillo a Su Excelencia que inmediatamente trajo sus banderas y estandartes y los de Sir John Berkley y los colocó en los topes del Fuerte. Los españoles sin ser saqueados se trasladaron a otro castillo llamado La Fortaleza, situado en el pueblo. El Morro fue tomado el miércoles veinte y uno de junio. Al día siguiente, jueves, se ordenó que la flota entrara en la bahía, pues hasta entonces había estado fuera. El Morro es hacia el litoral muy poderoso. Está fortificado con buena artillería y es suficiente para destruir el mayor enemigo imaginable. Es absolutamente imposible a los buques penetrar en la bahía contra la voluntad del Fuerte, pues sería hundido en el instante que lo intentara. La navegación fuera de la bahía es muy peligrosa, según pudimos observar por la pérdida de muchas anclas y cables. Tuvimos algunos barcos en peligro de naufragio y perdióse uno. El fuerte por la parte de tierra no es tan poderoso como por la parte del mar; pero está bien preparado para sostener un largo sitio.
Descripción de la ciudad de San Juan de Puerto Rico; Aire fresco; Grandes rocíos; Extensión; Iglesia Catedral; Ventanas sin cristales; Puertas; El coro en la parte baja de la iglesia; Capillas
La población tiene muchas calles. Las casas fabricadas a la usanza española, de dos pisos solamente, pero muy sólidas, las habitaciones grandes y buenas, con grandes puertas en lugar de ventanas, para que entre el aire fácilmente, cuya brisa es perenne. A las ocho de la mañana se levanta ordinariamente una fresca brisa (como ellos le llaman) y sopla hasta las cuatro o cinco de la tarde, de modo que las casas en todo este tiempo permanecen muy frescas. De las tres a las seis de la tarde hay más calor y es necesario vestirse con ropa ligera. De esa hora a la media noche aumenta el estado caluroso de la atmósfera, y dicen, que es peligroso permanecer al sereno, porque hace mucho daño, y verdaderamente, los soldados que durante la noche tenían que quedarse fuera al relente, cuando se despertaban encontraban sus ropas mojadas.
El tamaño de la población en circuito no es tan grande como el de Oxford, pero mucho más grande que todo Portsmouth, dentro de las fortificaciones, y a la vista mucho más hermoso. En todo este espacio hay muy poco terreno, pues han estado fabricando sin cesar en estos tres últimos años. La iglesia catedral es tan buena como cualquiera de las catedrales de Inglaterra y tal vez más perfecta y más hermosa: tiene columnas proporcionadas formando dos naves laterales y la nave principal llega hasta el altar mayor. Es más obscura que la de las iglesias comunes en las provincias inglesas, pues tiene pocas ventanas, muy estrechas y sin vidrieras, como están todas las ventanas de la población. La mayor cantidad de luz se recibe por las puertas, dando la puerta principal hacia el mar, desde ella se distinguen los barcos entrando y saliendo en la hermosa bahía. Las otras dos puertas, están al lado de la principal. Hay otra lateral que conduce a la casa de los Obispos, y otra que conduce al coro. Difiere el coro y su distribución de la moda inglesa. La silla del Obispo está levantada tres pies sobre las demás y hecha a propósito. A cada lado se ven asientos para seis prebendados y sitios para cantantes y coristas. Tiene un hermoso órgano. A cada lado de la puerta del coro un pobre confesionario. Sobre el órgano está levantado el pulpito, bastante bueno, y en lugar apropiado. A cada lado de las puertas laterales hay una pileta de agua bendita para los que entran en el templo. En el rincón suroeste, cerca de la puerta principal hay una hermosa pila bautismal, muy bien trabajada y adornada. Esta iglesia está consagrada a San Juan Bautista como toda la isla. Además de la imagen de San Juan hay otras cuantas, en particular urnas, habiendo prohibido su Excelencia a los soldados despojarlas. Hay en la ciudad también unas cuantas capillas pequeñas consagradas a Santa Ana, Santa Bárbara y otras santas.
El Castillo
Además del fuerte del Morro que atacamos al principio y que nos detuvo unos días, el cual está algo separado del pueblo, hay al Oeste, del lado Sudoeste de la población un fuerte castillo, fabricado de piedra, cuadrado, que comúnmente llaman Palacio del Rey, antes la Fortaleza, y donde encontramos una gran provisión de municiones.
Entre este castillo y el Morro hay otro lugar Fortificado, también de piedra de sillería y almenado, a lo largo de la orilla del mar, desde donde se puede batir la bahía. De manera que considerando todas estas cosas fue la poderosa mano del Señor la que con la pérdida de dos hombres solamente, heridos de una pieza de artillería, se nos entregó una fortaleza de tanto poder a tan pequeña tropa; aún más si se considera que nosotros no llegamos de improviso a aquel sitio, pues los españoles tenían aviso anticipado, lo menos hacía un mes; y del lado del mar por donde suelen atracar los botes de la bahía habían abierto una gran zanja para impedir nuestro desembarco por ese lado, pero Dios nos procuró otro camino mejor.
Monasterios
Existe también un monasterio hermoso situado al norte del poblado, un poco distante del caserío. Está fabricado de ladrillos en un espacio cuadrado. Tiene iglesia y salón y todas las celdas necesarias para el prior y la comunidad de frailes. Parece que no está terminado aún, pues tiene un claustro sin techar. Los frailes habían huido todos, excepto uno, que nos dijo en latín muy interrumpido que ellos eran Dominicarum ordinis predicatorum mendicatum. La situación de este edificio es espléndida, deliciosa, sobre una colina desde donde se divisa el mar por tres partes. El terreno arenoso y ligero parecido a los campos de arroz de Inglaterra. La atmósfera caliente, más eficaz en la acción que en la percepción. Tienen biblioteca, con brillantes cubiertas los libros, pero allí se apolillan y pierden: flores o frutas abrillantadas en Inglaterra, pero aquí pierden su cubierta y los confites ingleses se derriten. Este sitio es muy saludable. Aquí se habla mucho de la muerte, como si hubiera algún sitio en el mundo libre de este mandato de Dios. Pero me informaron, que en diez y siete meses no habían muerto más que dos frailes, de muy avanzada edad. Los que vimos de 80 y 90 años de edad estaban muy fuertes de cuerpo.
Bosques de árboles desconocidos
Lo restante de esta pequeña isla (al menos media legua de largo) es bosque en su mayor parte. Es de lamentar su falta de cultivo y de industria. Todos los árboles son vigorosamente verdes y ninguno sin alguna fruta, pero tan extrañas que confundirían a los profesores de Botánica en Inglaterra. Entre esos boscajes los caballos y los bueyes se crían gordos y corpulentos, si se les da descanso. Hay también algunos sembrados, en cercados de lúpulos. En las colinas predominan los árboles frutales. Los limones, las limas, y las naranjas, que hemos visto, se encuentran ordinariamente donde la mano del hombre no las ha sembrado. Dentro y alrededor de la población hay una gran cantidad de palmas de coco, las que además de su excelente fruto dan un aspecto poético y delicioso al paisaje. No hay en esta pequeña isla ningún río o manantial renombrado; pero detrás de la punta de la isla contigua hay una excelente fuente de agua muy fresca, elegantemente fabricada con piedra cuadrada. Las casas del pueblo tienen aljibe; en algunas hay dos. El agua nunca falta, porque llueve a menudo y abundantemente en este país. Y si los hombres no se perdieran ellos mismos con tanta facilidad y riqueza no habría más cosas que desear. Los principales productos de esta isla son gengibre, azúcar y cueros. Además de las minas de oro ignoradas y descuidadas.
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